Estrategias con IA y datos para evitar el sobreturismo, mejorar la experiencia y proteger comunidades en Costa Rica. Guía práctica para destinos y hoteles.

IA y datos para frenar el sobreturismo sin perder ingresos
El sobreturismo no se nota primero en los datos. Se nota en la fila interminable para entrar al parque, en el pico de basura después de un tour de un día, en la presión sobre el agua, y en el vecino que ya no consigue alquiler en su propio barrio. Y cuando esa tensión se vuelve “normal”, el destino empieza a perder lo que lo hace deseable.
Lanzarote lo dijo sin rodeos esta semana (26/12/2025): el sobreturismo se combate con datos, planificación y decisiones valientes que prioricen el interés general. Esa frase debería estar pegada en la pared de cualquier oficina de turismo y en la sala de juntas de cualquier cadena hotelera. En Costa Rica, donde la sostenibilidad es parte del ADN país, el reto es parecido: no se trata de atraer más volumen a cualquier costo, sino de mejorar la experiencia, el retorno social y el cuidado del territorio.
Aquí entra un matiz clave para nuestra serie “Cómo la IA Está Transformando el Turismo y la Hostelería en Costa Rica”: los datos por sí solos no cambian nada. Cambia lo que haces con ellos. Y la IA (bien implementada) es la herramienta que convierte señales dispersas en decisiones operativas: ajustar flujos, precios, cupos, campañas, rutas y horarios en tiempo casi real.
El mito peligroso: “más turistas = más prosperidad”
La realidad: más turistas no siempre significa más bienestar, ni más margen, ni mejor reputación. A veces significa lo contrario.
Cuando un destino se “pasa de rosca”, aparecen efectos predecibles:
- Caída de satisfacción (y de reseñas) por congestión y esperas.
- Aumento de costos operativos (limpieza, seguridad, mantenimiento, agua y energía).
- Conflicto social por vivienda, movilidad y acceso a servicios.
- Pérdida de autenticidad: lo local se convierte en escenario.
Lanzarote lleva décadas defendiendo que la sostenibilidad no es un eslogan, sino una visión transversal. Y remarca una idea que a mí me parece la más valiosa para Costa Rica: hablar de límites no es ir contra el turismo; es protegerlo.
En términos de negocio, esto se traduce en una estrategia clara: calidad frente a cantidad. La pregunta ya no es “¿cómo traigo más?”, sino:
“¿Cómo distribuyo mejor la demanda, reduzco fricción para el visitante y aumento el retorno para la comunidad sin exprimir el territorio?”
De “tener datos” a “gobernar con datos”: dónde la IA marca la diferencia
Planificar y ordenar suena obvio. Lo difícil es hacerlo con precisión, consistencia y velocidad. Ahí la IA deja de ser una moda y se vuelve infraestructura.
1) Capacidad de carga, pero de verdad (no en un PDF)
“Capacidad de carga” suele quedarse en un estudio estático. La versión útil es dinámica: capacidad por franja horaria, por acceso, por clima, por temporada, por eventos y por obras.
Con IA puedes construir un modelo operativo combinando:
- Conteos de visitantes (tickets, sensores, cámaras con privacidad, aforos)
- Reservas y ocupación hotelera
- Movilidad (tráfico, parqueos, transporte público)
- Variables ambientales (lluvia, oleaje, temperatura, riesgo de incendios)
- Señales digitales (picos de búsquedas, menciones, intención de viaje)
Resultado práctico: cupos y horarios ajustados con anticipación, en lugar de improvisar cuando ya colapsó el acceso.
2) Redistribuir flujos sin matar la demanda
Muchos destinos intentan “descongestionar” promoviendo lugares alternativos. Funciona… hasta que esos lugares alternativos también se saturan.
La IA permite algo más fino: orquestación de demanda.
- Predice picos de visitas por atractivo y hora.
- Recomienda rutas y horarios alternativos.
- Ajusta campañas (y presupuestos) para empujar demanda a ventanas menos críticas.
- Personaliza sugerencias al viajero según perfil e intereses.
En Costa Rica, esto tiene un potencial enorme para equilibrar presión entre zonas muy demandadas (por ejemplo, algunos parques y playas icónicas) y otras comunidades con oferta sostenible lista para recibir visitantes.
3) Regular vivienda turística y oferta: del “ojo” al tablero de control
Lanzarote menciona medidas directas: regular plazas alojativas, actuar sobre vivienda vacacional, ordenar crecimiento. En Costa Rica, donde la relación entre vivienda local y alquiler turístico puede tensionarse en zonas específicas, la IA ayuda a pasar de discusión emocional a gestión medible.
Un enfoque responsable (y defendible) usa:
- Detección de concentración de anuncios por zona
- Cruce con datos de presión de alquiler (cuando están disponibles)
- Estacionalidad y capacidad de servicios (agua, residuos, vialidad)
La clave no es “prohibir por prohibir”, sino diseñar reglas proporcionales: licencias por cupo, zonas de contención, requisitos de registro, fiscalización inteligente y, sobre todo, evaluación continua.
IA aplicada a hoteles y touroperadores: menos fricción, más margen
Si gestionas hotel, agencia o tours, tal vez piensas: “Eso es tarea del gobierno”. Error. La presión de demanda se decide también en tu marketing, tu pricing y tu operación diaria.
Pricing y revenue con objetivo de sostenibilidad
No basta con optimizar ADR u ocupación. Un enfoque moderno suma métricas de presión:
- Ocupación vs. capacidad de servicios
- Saturación de excursiones y traslados
- Quejas por ruido, estacionamiento, filas
- Consumo de agua/energía por huésped
Con IA puedes crear reglas de revenue más inteligentes:
- Subir precios en picos extremos (no para “aprovecharse”, sino para desincentivar el volumen de bajo valor).
- Paquetizar experiencias en horarios valle (early tours, late check-out, rutas alternas).
- Ofrecer beneficios por estancias más largas (menos presión por rotación diaria y mejor gasto local).
Esto protege reputación y reduce costos ocultos (personal al límite, desgaste, compensaciones, reseñas negativas).
Atención al cliente con IA: ordenar expectativas antes de que haya quejas
He visto que muchos conflictos se originan por expectativas mal alineadas: “pensé que era vacío”, “no sabía que había cupo”, “no entendí el reglamento del parque”.
Un asistente conversacional bien entrenado (con políticas claras) puede:
- Confirmar aforos y horarios recomendados
- Explicar reglas ambientales y códigos de conducta
- Proponer alternativas si el punto principal está saturado
- Automatizar reprogramaciones sin castigar la experiencia
En temporada alta de fin y principio de año (como ahora, finales de diciembre), esto se siente en caja: menos llamadas, menos cancelaciones por frustración, más reseñas positivas.
Un marco accionable para Costa Rica: “medir, decidir, corregir”
Lanzarote insiste en algo que muchos destinos evitan: medir, evaluar y corregir. La IA aporta velocidad, pero el marco de gobernanza debe existir.
Paso 1: define 6 métricas que importen (y publícalas)
Si no puedes explicarlo en una reunión corta, no se ejecuta. Un set mínimo para destinos y empresas:
- Aforo/ocupación por zona y hora
- Satisfacción (NPS o score de reseñas) por temporada
- Tiempo de espera en accesos clave
- Residuos por visitante (o por día)
- Consumo de agua/energía por huésped
- Índice de aceptación social (encuesta periódica a residentes)
Paso 2: crea “reglas de actuación” por umbrales
Ejemplo simple (y potente):
- Si el aforo supera 85% en dos franjas consecutivas → se reduce inversión publicitaria hacia ese punto y se activa promoción de alternativas.
- Si suben quejas por congestión 20% en una semana → se ajustan horarios de tours y se limita cupo.
- Si baja el score de reseñas por “overcrowding” → se revisa capacidad operativa antes de volver a empujar demanda.
Paso 3: automatiza lo repetible, reserva lo humano para lo sensible
La IA debería encargarse de:
- Pronósticos y alertas
- Segmentación y mensajes
- Reprogramaciones y preguntas frecuentes
- Optimización de turnos y recursos
Y las personas, de:
- Decisiones políticas (límites, licencias, normativa)
- Conversación con comunidades
- Diseño de producto turístico auténtico
Preguntas que aparecen siempre (y respuestas directas)
“¿La IA va a ‘resolver’ el sobreturismo?”
No. La IA mejora la calidad de las decisiones, pero la solución exige gobernanza: límites, regulación, inversión en servicios y coordinación público-privada.
“¿Esto no termina expulsando al viajero con menos presupuesto?”
Puede pasar si se aplica mal. Por eso conviene combinar:
- Gestión por horarios y cupos (no solo por precio)
- Ofertas en temporadas y franjas valle
- Beneficios por estancias largas y consumo local
El objetivo es reducir saturación, no elitizar el destino.
“¿Por dónde empieza un hotel pequeño en Costa Rica?”
Con algo realista en 30 días:
- Centraliza datos básicos: ocupación, canales, reseñas, consumo de agua/energía.
- Implementa un asistente para pre-llegada (WhatsApp/web) con reglas y recomendaciones.
- Crea 3 campañas: valle, media, pico; y decide qué NO promocionas en pico.
El punto de fondo: sostenibilidad operativa, no narrativa
Lanzarote está empujando un debate incómodo pero necesario: límites, contención y calidad frente a volumen. Para Costa Rica, el aprendizaje es inmediato: la sostenibilidad deja de ser un apartado del folleto cuando se convierte en operación diaria.
La IA no es el “cerebro” del destino. Es el sistema nervioso: detecta señales temprano, coordina respuestas, y ayuda a que las decisiones valientes no dependan de intuición o presión del momento.
Si quieres que 2026 sea un año de crecimiento sano —más reputación, mejor margen y menos tensión social— el trabajo empieza ahora: definir métricas, activar umbrales y usar IA para redistribuir la demanda con precisión.
¿Tu destino o tu negocio está listo para poner límites inteligentes antes de que el límite lo ponga la comunidad?