Cómo combatir el sobreturismo con datos e IA: planificación, límites operativos y mejor experiencia. Ideas aplicables a turismo y hotelería en Costa Rica.

Datos e IA para frenar el sobreturismo sin perder calidad
En 1995, Lanzarote puso sobre la mesa una idea que muchos destinos aún discuten a medias: el turismo no puede crecer “por su cuenta”, como si el territorio, la cultura y la vida cotidiana de la gente fueran un decorado. Treinta años después, la isla vuelve a insistir en lo mismo con una frase que vale oro para cualquier gestor turístico: el sobreturismo se combate con datos, planificación y priorización del interés general.
Si esto suena lejano para Costa Rica, no lo es. La realidad es que Costa Rica está viviendo una presión creciente sobre ciertos puntos calientes (playas muy demandadas, parques nacionales, centros urbanos con picos de visitas, rutas icónicas en temporada alta). Y aquí entra el hilo conductor de esta serie —Cómo la IA Está Transformando el Turismo y la Hostelería en Costa Rica—: la inteligencia artificial no es “otra moda tecnológica”; es la forma más práctica de convertir datos en decisiones operativas.
Lo que me interesa de la lección de Lanzarote no es copiar su modelo. Es entender el principio: dejar de gestionar por intuición y empezar a gestionar por evidencia. Y hacerlo sin caer en el error típico: usar datos solo para vender más, cuando el reto real es vender mejor, distribuir mejor y proteger mejor.
La idea central de Lanzarote: calidad antes que cantidad
El mensaje es directo: no seguir creciendo en volumen, sino mejorar la experiencia turística, el retorno social y el respeto al territorio. Esta postura tiene implicaciones concretas para destinos que dependen fuertemente del turismo.
En la entrevista, el presidente del Cabildo, Oswaldo Betancort, defiende abrir el debate de los límites: hablar de límites no es “ir contra el turismo”, es protegerlo. Lo interesante es que no lo plantea como un discurso abstracto, sino como un paquete de decisiones:
- Control de capacidad de carga (cuánta gente puede estar en un lugar sin degradarlo)
- Regulación de plazas alojativas y del crecimiento de camas
- Gestión de vivienda vacacional para evitar tensiones en el acceso a la vivienda
- Diversificación de oferta y redistribución de flujos
- Medición continua para evaluar y corregir
“El verdadero debate no es cuántos visitantes llegan, sino cómo llegan, para qué y con qué impacto”.
Por qué esto pega tan fuerte en Costa Rica
Costa Rica tiene una ventaja competitiva enorme: su marca está ligada a naturaleza, bienestar y sostenibilidad. El problema es que si un visitante vive colas eternas, carreteras saturadas, experiencias “apelotonadas” o comunidades tensionadas, la promesa se rompe.
Y aquí va una frase incómoda pero útil: un destino puede perder reputación más rápido por mala gestión de flujos que por falta de promoción.
En temporada alta (y más aún en diciembre-enero), el reto no es atraer demanda: el reto es administrarla. Esa es la puerta perfecta para aplicar IA de forma responsable.
Del “tenemos datos” al “tomamos decisiones”: el salto que sí importa
Tener datos no sirve si no cambian el comportamiento de la operación. Lanzarote insiste en planificar, medir y corregir. En Costa Rica, la IA permite acelerar ese ciclo con tres ventajas claras: predicción, automatización y personalización.
1) Predicción de demanda y presión por zonas
La IA funciona especialmente bien cuando hay señales repetidas: estacionalidad, feriados, clima, eventos, historial de ocupación, búsquedas, reservas, movilidad. Con eso, se pueden generar pronósticos prácticos:
- Picos de visitas por día y franja horaria
- Ocupación probable por zona
- Riesgo de saturación en accesos, parqueos o tours
- Necesidades de personal (housekeeping, recepción, guías)
En términos simples: mejor pronóstico = menos caos.
2) Gestión de flujos (redistribuir, no solo limitar)
Cuando se habla de “límites”, mucha gente piensa en prohibir. Pero la palanca más inteligente suele ser otra: redistribuir.
Con IA, un destino u operador puede:
- Recomendar horarios alternativos con menor carga
- Sugerir rutas menos congestionadas
- Ofrecer experiencias equivalentes fuera del “punto caliente”
- Ajustar cupos y salidas de tours según presión real
Un ejemplo muy aterrizado para hotelería: si el sistema detecta que el 70% de huéspedes planea la misma excursión a la misma hora, puedes reorganizar salidas y crear incentivos (upgrade, crédito en consumo, transporte incluido) para mover una parte del flujo.
3) Personalización que mejora experiencia y reduce fricción
La personalización no es solo marketing. En sostenibilidad operativa, personalizar es:
- Dar información clara antes de llegar (normas, tiempos, reservas, movilidad)
- Evitar que la gente “improvise” en destinos frágiles
- Reducir devoluciones, quejas y estrés del equipo
Aquí entran chatbots y asistentes (bien implementados) que respondan preguntas típicas de temporada alta: horarios, políticas de parques, requisitos, recomendaciones por clima, opciones para familias, accesibilidad, etc. Si un 30% de consultas repetitivas se resuelve sin saturar recepción, ya ganaste calidad.
IA aplicada a sostenibilidad: métricas que sí deberían importarte
El riesgo más común es confundir “transformación digital” con “más anuncios”. Si el objetivo es combatir el sobreturismo, la IA debe conectarse con métricas de destino y operación.
Estas son métricas accionables (y medibles) que he visto funcionar mejor que los indicadores “bonitos”:
Capacidad de carga operativa (no solo ambiental)
No es un número romántico. Es una cuenta concreta:
- ¿Cuántas personas puede atender tu staff sin bajar estándares?
- ¿Cuántos traslados soporta tu flota?
- ¿Cuántas entradas por hora soporta un atractivo sin colapsar accesos?
La IA ayuda a estimarlo usando históricos de tiempos de espera, reseñas, incidencias, consumo de servicios y picos de demanda.
Índice de fricción del visitante
Se puede construir con señales simples:
- tiempo de espera (check-in, tours, restaurantes)
- tickets de soporte / reclamos
- reseñas con palabras clave ("fila", "lleno", "ruido", "caro", "no había")
- cancelaciones por logística
La clave: la fricción predice la caída de reputación antes de que se note en ventas.
Retorno social (lo que Lanzarote llama “interés general”)
Aquí no hay magia: si el turismo sube y la comunidad siente que pierde vivienda, tranquilidad o acceso a servicios, se enciende el conflicto.
Con datos (y sí, con IA) se puede monitorear:
- presión sobre vivienda de corto plazo
- distribución del gasto (no solo volumen)
- empleo y rotación por temporada
- percepciones de residentes (encuestas, atención ciudadana, señales públicas)
No todo es automatizable, pero todo es medible si hay voluntad.
De la gobernanza al día a día: lo que negocios en Costa Rica pueden hacer ya
Lanzarote habla de gobernanza y decisiones valientes. Eso suena a “sector público”, pero en Costa Rica muchas decisiones se ganan o se pierden en hoteles, tours, transporte y restaurantes. Aquí van acciones realistas para los próximos 60-90 días (temporada alta incluida):
1) Monta un “tablero de presión” semanal
Con 6-8 indicadores basta:
- ocupación y ADR por zona
- demanda prevista (7/14/30 días)
- picos por horario en tours/traslados
- tiempos de espera (check-in / restaurante)
- quejas por categoría
- rating y sentimiento de reseñas
Si no lo ves, no lo gestionas.
2) Automatiza respuestas en puntos críticos, no en todo
Empieza por lo repetitivo:
- “¿Cómo llego?”
- “¿Qué hago si llueve?”
- “¿Qué horarios recomiendan para evitar filas?”
- “¿Políticas y requisitos?”
Un asistente bien entrenado reduce saturación interna y baja fricción para el visitante.
3) Diseña incentivos para redistribuir demanda
- descuentos por horarios de baja carga
- experiencias “gemelas” en zonas menos saturadas
- paquetes con transporte incluido para reducir parqueo y tráfico
La IA puede sugerir qué incentivo moverá más demanda con menor costo.
4) Crea un protocolo de “cuando se llena”
Esto suena básico y, aun así, muchos no lo tienen:
- umbrales (qué significa “lleno”)
- qué se bloquea (reservas, cupos, entradas)
- qué alternativas se comunican
- cómo se coordina con aliados (touroperadores, transporte, restaurantes)
La diferencia entre un día duro y un día desastroso suele ser un protocolo simple.
Preguntas típicas (y respuestas sin rodeos)
¿La IA sirve para combatir el sobreturismo o solo para vender más?
Sirve para combatirlo si se conecta a decisiones de capacidad, flujos y experiencia. Si solo se usa para segmentar anuncios, el problema sigue igual y a veces empeora.
¿Esto aplica para hoteles pequeños o solo para cadenas?
Aplica para todos. Un hotel boutique puede empezar con automatización de atención, análisis de reseñas y predicción básica de ocupación. La escala cambia, el enfoque no.
¿Poner límites no espanta al turista?
No cuando se comunica con claridad y se acompaña de alternativas. El viajero valora orden, transparencia y experiencias cuidadas. Lo que espanta es el caos.
El punto final: datos, sí… pero con intención
Lanzarote lo resume mejor de lo que lo haría cualquier presentación: datos + planificación + priorización del interés general. Esa combinación evita el falso dilema entre “crecer” o “cuidar”. Se puede cuidar y sostener un negocio rentable, pero hay que gestionar con rigor.
Costa Rica tiene la oportunidad de hacerlo bien porque su propuesta de valor ya está alineada con la sostenibilidad. La IA, usada con criterio, permite algo muy concreto: anticiparse a la saturación, redistribuir la demanda y mejorar la experiencia sin exprimir el territorio.
Si tu hotel, agencia u operación turística quiere dar el siguiente paso, te dejo una pregunta para esta semana (la que realmente cambia decisiones): qué dato te falta hoy para poner un límite operativo mañana sin improvisar?