La veda pesquera 2025 mostró más incautaciones. Mirá qué aprende el agronegocio y cómo la IA puede mejorar control, trazabilidad y sostenibilidad.

Veda pesquera y controles: lecciones para el agro
36.420 metros de espineles, 19.180 metros de redes de monofilamento y 250 kilos de pescado incautados en pocas semanas no son un “dato de color”. Son una señal de alerta sobre cómo fallan los sistemas de control cuando la demanda sube y la fiscalización no escala al mismo ritmo. Y aunque el tema sea la veda pesquera, el mensaje le habla de frente al campo y al agronegocio paraguayo: si no se puede monitorear bien, no se puede sostener.
En la serie “Mba’éichapa AI Oñemohendáva Agricultura ha Agronegocio-pe Paraguáipe” venimos mirando la IA como herramienta práctica para producción, comercialización y comunicación. Este episodio encaja perfecto: la veda funciona como “laboratorio” real de un desafío que el agro conoce de memoria—reglas claras, cumplimiento irregular y costos que terminan pagando los que hacen las cosas bien.
La noticia es concreta: el Mades reportó en 2025 un aumento de incautaciones durante la veda. Terminó el 21 de diciembre en aguas internas y compartidas con Argentina, pero sigue hasta el 31 de enero en los cauces compartidos con Brasil. Más controles, más decomisos… y más evidencia de que el problema es estructural, no anecdótico.
Qué está pasando con la veda pesquera 2025 (y por qué importa)
La respuesta directa: hay más decomisos porque hay más actividad ilegal y porque se detectaron artes de pesca altamente dañinas, incluyendo redes y espineles, además de peces muy pequeños. Eso golpea el recurso en su momento más sensible: reproducción y desove.
La veda no es un capricho burocrático. Es un “freno” temporal para mantener el stock de especies nativas y, por extensión, la estabilidad económica de comunidades ribereñas, comercios, gastronomía y logística. Cuando se saltea, ocurre lo mismo que en agricultura cuando se ignoran buenas prácticas: se gana hoy, se pierde durante años.
“Cuando el control encuentra peces muy pequeños, el problema no es solo legal: es biológico. Estás cortando el futuro del sistema.”
Los números que describen el problema
Durante el primer período (2 de noviembre al 21 de diciembre) en aguas compartidas con Argentina, se reportó:
- 36.420 metros de espineles decomisados
- 19.180 metros de redes de monofilamento incautadas
- 1.000 metros de maromas
- 250 kilos de pescado decomisado (surubí, dorado, manguruyú, entre otros)
Esos números importan por una razón simple: muestran escala. No se trata de “uno que se pasó de vivo”. Se parece más a una cadena que ya aprendió a operar con bajo riesgo.
El costo oculto para el agronegocio: cuando el incumplimiento se contagia
La respuesta corta: la pesca ilegal durante veda no afecta solo al ambiente; afecta la confianza en la regulación, y esa confianza es un activo económico para todo el agro.
Paraguay vende alimentos y materias primas en un mundo que cada vez exige más trazabilidad, cumplimiento y sostenibilidad. Si el país muestra que no puede hacer cumplir una veda sencilla y estacional, el mensaje que viaja (aunque sea injusto) es que el cumplimiento general es negociable.
Efecto “competencia desleal”: el que cumple financia al que no
En pesca, el que respeta la veda pierde ventas en el corto plazo. En ganadería o agricultura pasa igual con prácticas de manejo responsable, registros, guías, habilitaciones, controles sanitarios o ambientales. Cuando el incumplidor gana margen por atajos:
- baja el precio de mercado (porque oferta “barata” entra igual),
- se premia el comportamiento riesgoso,
- se castiga al formal que invierte en hacer bien.
Y hay algo más: el incumplimiento repetido genera cinismo. “Si nadie controla, ¿por qué yo sí?” Ese es el inicio de un deterioro que después cuesta años revertir.
Diciembre y enero: estacionalidad, presión y oportunidades
No es casual que el tema explote a fin de año. Entre Navidad y vacaciones sube el consumo, hay más movimiento turístico, más ventas informales y más presión sobre recursos. En el agro ocurre con otras estacionalidades: zafras, picos logísticos, subas de precio.
La lección es incómoda pero útil: si la fiscalización no está diseñada para picos, siempre llega tarde.
Lo que la pesca le enseña a la agricultura: monitoreo y trazabilidad primero
La idea central: la sostenibilidad no se defiende con discursos; se defiende con sistemas de monitoreo que funcionen en tiempo real.
En la nota, el Mades habla de “falta de consciencia”. Es verdad, pero incompleto. La consciencia ayuda; el diseño del sistema decide. Cuando hay miles de kilómetros de ríos, muchos puntos de desembarque y cadenas informales, el control manual se vuelve insuficiente.
En agricultura y agronegocio, ya aprendimos algo similar:
- Si no registrás, no podés auditar.
- Si no auditás, no podés mejorar.
- Si no mejorás, perdés competitividad.
Lo mismo para pesca. Solo que en pesca, el daño biológico es rápido y difícil de revertir.
Un marco simple para pensar controles que sí escalan
Si sos productor, cooperativa o empresa del agro, este marco sirve para pesca, granos, carne, forestal o lácteos:
- Detección: ver el evento (actividad, movimiento, anomalía)
- Verificación: comprobar si es legítimo (documentos, permisos, trazas)
- Intervención: actuar rápido (alerta, inspección, sanción)
- Aprendizaje: ajustar reglas y recursos según datos reales
La mayoría de sistemas se quedan en el punto 3 y se olvidan del 4. Ahí es donde la IA aporta más: convierte controles en aprendizaje continuo.
Dónde entra la IA: del “patrullaje” al control inteligente
La respuesta directa: la IA es útil cuando ayuda a priorizar inspecciones, detectar patrones y reducir el costo de vigilar territorios grandes. No reemplaza a la autoridad; la hace más eficaz.
En la serie venimos insistiendo en esto: la IA en Paraguay no tiene que empezar con “robots” ni con proyectos millonarios. Puede empezar con algo muy concreto: mejor información para decidir dónde y cuándo controlar.
Casos de uso realistas (y aplicables también al agro)
1) Predicción de “zonas calientes” (hotspots)
- Datos de incautaciones históricas
- Calendario de veda y temporadas
- Reportes ciudadanos y de asociaciones
- Variables ambientales (nivel de río, accesibilidad)
Con eso, un modelo simple puede sugerir: “esta semana, priorizá Vallemí, Puerto Casado, Antequera…”. En la nota ya aparecen varias zonas de control; la IA ayudaría a asignar patrullas con criterio cuantitativo, no por intuición.
2) Detección de anomalías en rutas y mercados Si durante veda aparece un pico inusual de oferta (volumen, especies, tamaños), eso es una señal. En el agro, esto se parece a detectar:
- movimientos raros de cargas,
- ventas fuera de patrón,
- diferencias fuertes entre rendimiento esperado y reportado.
3) Trazabilidad “ligera” para reducir informalidad No todo requiere blockchain. Muchas cadenas mejoran con:
- códigos de lote simples,
- registro móvil offline-first,
- validación por foto y geolocalización,
- auditorías por muestreo dirigidas por riesgo.
4) Visión por computadora para apoyo en controles Con una app básica, un inspector puede:
- identificar especie probable,
- estimar talla,
- registrar evidencia estandarizada,
- acelerar actas.
En el agro, esa misma lógica se usa para:
- clasificación de granos,
- conteo de animales,
- detección de malezas o plagas.
Lo que yo haría primero (si tuviera que implementarlo en Paraguay)
Si el objetivo es resultados en 90 días y no un “proyecto eterno”, empezaría así:
- Unificar datos (incautaciones, zonas, fechas, tipo de arte decomisado) en una base única y limpia
- Tablero operativo con mapa y filtros (semana, zona, reincidencia, tipo de infracción)
- Modelo de priorización simple (score de riesgo por zona)
- Protocolo de retroalimentación: cada operativo alimenta el modelo con lo que funcionó y lo que no
Eso es IA aplicada a gestión pública y cadena productiva. Y es exactamente el tipo de mentalidad que necesita el agronegocio para competir con mercados exigentes.
Preguntas que suelen aparecer (y respuestas claras)
“¿Más incautaciones significa que hay más pesca ilegal o que controlan mejor?”
Ambas pueden ser ciertas al mismo tiempo. Pero cuando aparecen redes, espineles y peces juveniles en volumen, la señal fuerte es: la presión ilegal es alta.
“¿Por qué el agro debería meterse en un tema de pesca?”
Porque el agro vive de recursos naturales y de reputación país. Si un eslabón de sostenibilidad se rompe, los demás se vuelven más caros de defender.
“¿La IA no es demasiado para esto?”
No si se usa para lo básico: priorizar, detectar patrones y estandarizar registros. Lo caro no es la IA; lo caro es operar a ciegas.
Próximos pasos: sostenibilidad con dientes (y con datos)
La veda pesquera 2025 dejó un mensaje fuerte: la regulación existe, pero el cumplimiento no está garantizado. Y cuando eso pasa, se compromete el recurso, se castiga al formal y se degrada la confianza en todo el ecosistema productivo.
Para el foco de esta serie—cómo la IA se integra en agricultura y agronegocio en Paraguay—la oportunidad es clara: usar el enfoque de control inteligente de la pesca como modelo replicable en trazabilidad de granos, control sanitario, gestión de transporte, monitoreo ambiental y cumplimiento de estándares.
Si tu organización está pensando en IA, yo no empezaría por “automatizar todo”. Empezaría por una pregunta más incómoda y más rentable: ¿qué parte de nuestro control y monitoreo sigue siendo invisible o llega tarde? Esa es la grieta donde se escapan plata, reputación y futuro.