Dispositivo biodegradable que repele al picudo negro por 28+ días. Qué enseña para el control de plagas y cómo sumar IA al agronegocio en Paraguay.

Dispositivo anti picudo: control verde y rentable
Diciembre en Paraguay suele traer dos cosas al campo: calor fuerte y presión de plagas. Y cuando una plaga se instala, no solo te baja el rendimiento: te sube el costo operativo, te rompe la previsibilidad y te obliga a “apagar incendios” con aplicaciones que a veces llegan tarde.
Por eso me interesó una noticia que viene desde España: investigadores de la Universidad de Alicante desarrollaron un dispositivo biodegradable que repele al picudo negro de la platanera (Cosmopolites sordidus) liberando un compuesto orgánico volátil (COV) de forma controlada por más de 28 días. No es un detalle menor: en manejo de plagas, la constancia suele valer más que la “fuerza” del producto.
Esta nota encaja perfecto en nuestra serie “Mba’éichapa AI Oñemohendáva Agricultura ha Agronegocio-pe Paraguáipe” porque el punto no es “copiar” una innovación extranjera. El punto es entender el patrón: bioinsumos + dispositivos inteligentes + datos. Esa combinación está empujando una agricultura más rentable y más ordenada, y la IA es el pegamento que hace que todo eso se pueda gestionar a escala.
Qué es el dispositivo y por qué funciona (respuesta corta: desorienta al insecto)
El dispositivo funciona porque no mata al picudo: lo desorienta.
Según el desarrollo descrito, el equipo identificó que ciertos hongos asociados a cultivos de platanera producían COVs. Entre esos compuestos, uno (denominado C5 en el trabajo) mostró un efecto repelente. Luego, el desafío real fue agronómico e industrial: cómo liberarlo de manera sostenida sin depender de plásticos y sin exigir equipos raros.
La solución patentada combina:
- Matriz carbonosa porosa (carbón activado)
- COV repelente adsorbido dentro de esa estructura
- Un formato de bolsa porosa que se coloca en el cultivo
- Liberación lenta, prolongada y controlada
El resultado práctico: el insecto “pierde el rastro” y no encuentra el hospedero con la misma eficacia, reduciendo el ataque.
Por qué el “repeler” puede ser más rentable que “curar”
En campo, muchas pérdidas por plagas no ocurren porque “no había producto”, sino porque:
- La detección llegó tarde.
- La aplicación no coincidió con el momento biológico correcto.
- Hubo lluvia, deriva, calor extremo o falta de personal.
Un repelente de liberación sostenida compite en otro terreno: baja presión de ataque todos los días, con menos dependencia del “día perfecto” para aplicar.
El punto fuerte: 28+ días de efecto y cero plástico convencional
La parte más aplicable al agronegocio no es el nombre del compuesto. Es el modelo de implementación.
El dispositivo mantiene actividad repelente por más de 28 días. Eso abre una forma distinta de pensar el control:
- Menos intervenciones (menos jornales y menos ventanas críticas)
- Mejor planificación por lotes
- Integración más simple con MIP (Manejo Integrado de Plagas)
También hay una decisión inteligente de diseño: usar carbón activado derivado de residuos forestales dentro de una bolsa porosa biodegradable.
Desde el lado de sostenibilidad, esto pega en dos frentes:
- Reduce insecticidas químicos (dependiendo del sistema, puede bajar frecuencia o dosis).
- Evita dispensadores plásticos típicos de algunos sistemas de liberación.
Mi opinión: el mercado va a castigar cada vez más el “control efectivo pero sucio”. Y va a premiar el control efectivo y auditable (qué aplicaste, cuánto, cuándo, con qué impacto).
Qué puede aprender Paraguay: plagas cambian, el enfoque sirve igual
Paraguay no es una gran potencia bananera como Ecuador o Colombia, pero el aprendizaje se traslada igual: el futuro del control de plagas es más de sistemas que de productos.
Si lo bajamos a una lógica local, pensá en cualquier cadena donde el costo de la plaga sea alto:
- horticultura periurbana (pérdidas rápidas y mano de obra intensiva)
- frutales (calidad comercial, no solo kilos)
- caña de azúcar (presión de insectos y manejo por ambientes)
- granos en zonas con historial fuerte de ciertas plagas
El mensaje es claro: dispositivos de liberación + bioactivos permiten estrategias más estables. Y cuando la estrategia es estable, se puede medir. Y cuando se puede medir, entra la IA.
“Agricultura inteligente” no es un dron: es un sistema que decide mejor
Mucha gente asocia agricultura inteligente con sensores caros. Pero la realidad es más simple: agricultura inteligente es cuando tu operación puede contestar, con datos:
- ¿Dónde está aumentando la presión de plagas?
- ¿Qué intervención fue la más costo-efectiva?
- ¿Qué lote tiene riesgo alto la próxima semana?
Un dispositivo que trabaja 28 días de forma constante reduce ruido en el sistema. Te deja ver mejor qué pasa en el lote.
Dónde entra la IA en manejo de plagas (y por qué te conviene)
La IA no reemplaza al agrónomo. Le devuelve tiempo y le ordena la información.
Si incorporás tecnologías como repelentes de liberación sostenida, trampas, bioinsumos o monitoreo digital, el siguiente cuello de botella es el mismo: decidir.
Estos son 4 usos de IA que ya se pueden aplicar en agronegocios paraguayos (con herramientas accesibles):
1) Predicción de riesgo por lote (clima + historial + monitoreo)
La presión de plagas responde a temperatura, humedad, estado fenológico y manejo previo. Con registros mínimos (fechas de monitoreo, conteos, clima local), modelos simples pueden generar un mapa de riesgo semanal.
2) Optimización de recorridos de monitoreo
Si tu equipo de campo no da abasto, la IA puede ayudarte a priorizar:
- qué lotes visitar primero
- qué bordes o sectores muestrear
- cuándo vale la pena reforzar con trampas o dispositivos
Menos caminata inútil, más foco.
3) Control de costos: “costo por hectárea protegido”
El KPI que más ordena decisiones no es “litros aplicados”. Es costo por hectárea protegida y costo por tonelada salvada.
Con dispositivos de 28 días, podés comparar escenarios:
- estrategia A: aplicaciones frecuentes
- estrategia B: dispositivo + menos aplicaciones
Y decidir por margen, no por costumbre.
4) Evidencia para auditorías y mercados
La trazabilidad ya no es “para exportadores grandes”. De a poco se vuelve un estándar de negocio.
Si registrás:
- instalación (fecha, lote, cantidad)
- monitoreo (conteos)
- incidencia (daño)
Entonces la IA puede resumir y generar reportes claros para clientes, cooperativas o financistas.
Frase que me gustaría que quede: lo que no se registra, se vuelve discusión; lo que se registra, se vuelve gestión.
Cómo evaluar una tecnología así en tu operación (checklist práctico)
La pregunta correcta no es “¿funciona?”. Es: ¿funciona mejor que lo que hago hoy, con mis restricciones?
Usá este checklist antes de adoptar un dispositivo repelente, trampa inteligente o bioinsumo similar:
- Objetivo medible: ¿querés bajar % de plantas afectadas, bajar aplicaciones, o estabilizar rendimiento?
- Diseño de prueba: mínimo 2 franjas o 2 lotes comparables (testigo vs tratamiento).
- Duración: si el dispositivo dice 28 días, medí al menos 35–45 días para ver cola de efecto.
- Monitoreo semanal: conteos simples y consistentes (mismo método, misma hora si se puede).
- Costo total: producto + mano de obra + logística + fallas.
- Compatibilidad MIP: cómo convive con trampas, controles biológicos, aplicaciones puntuales.
- Riesgo operacional: ¿se instala fácil? ¿se rompe? ¿necesita almacenamiento especial?
Un ejemplo de prueba “bien hecha” sin complicarte
- Lote A: manejo habitual
- Lote B: manejo habitual + dispositivo repelente
- Mismo número de monitoreos
- Registrar: jornales, insumos, daño, descarte comercial
Si al final no te mejora margen, se descarta y listo. Pero si mejora, ya tenés un caso interno y números reales.
Preguntas que suelen aparecer (y conviene responder ya)
¿Esto reemplaza totalmente a los insecticidas?
No necesariamente. En la mayoría de programas serios, la lógica es reducir dependencia y usar químicos de forma más estratégica. Menos “rutina”, más “intervención puntual”.
¿Qué tan rápido se puede implementar?
El dispositivo descrito no requiere equipos especializados ni formación avanzada. Ese detalle es enorme porque la adopción falla cuando la operación se vuelve complicada.
¿Qué tiene que ver esto con agronegocio y no solo con “ciencia”?
Tiene que ver con margen y estabilidad. Una plaga fuerte te pega en:
- rendimiento
- calidad
- costo de control
- riesgo de incumplir contratos
Tecnologías de control sostenido ayudan a convertir incertidumbre en planificación.
El próximo paso en Paraguay: combinar bioinsumos con decisiones asistidas por IA
Esta innovación contra el picudo negro muestra una dirección clara: pesticidas verdes, liberación controlada y adopción simple.
En Paraguay, el salto más inteligente no es esperar “la misma solución exacta” para cada cultivo. Es armar el enfoque completo:
- monitoreo consistente
- tecnologías de control que reduzcan variabilidad (trampas, feromonas, repelentes, bioinsumos)
- tableros simples de costos y riesgo
- IA para priorizar acciones y convertir registros en decisiones
Si estás trabajando en producción o en un agronegocio, te propongo una pregunta concreta para cerrar: ¿qué plaga te está costando más por desorden operativo que por falta de producto? Ahí suele estar el mayor retorno cuando incorporás tecnología e IA en serio.