Cómo las ciudades españolas pueden usar la IA para un turismo urbano sostenible: desestacionalizar, gestionar la tasa turística y atraer al nuevo viajero consciente.
Turismo urbano sostenible e inteligente: el nuevo reto de las ciudades españolas
Las grandes ciudades españolas se juegan buena parte de su futuro en dos frentes: cómo crecer sin saturarse y cómo usar la inteligencia artificial para gestionar mejor ese crecimiento turístico. Y no es teoría: Barcelona, Málaga, València o Las Palmas de Gran Canaria ya están tomando decisiones que afectarán a cómo viajamos en 2026… y a cómo viven sus residentes.
La VII Jornada de Turismo Urbano Hosteltur–Las Palmas, bajo el lema “Turismo urbano: oportunidades de crecimiento sostenible”, pone el foco justo ahí. Y encaja como un guante en esta serie sobre “IA para el Turismo Español: Experiencias Inteligentes”. Porque el turismo urbano ya no va sólo de atraer más visitantes, sino de gestionar datos, reputación, flujos y expectativas en tiempo real.
En este artículo recojo las claves de los tres grandes bloques de la jornada (turismo 365, tasa turística y nuevo viajero urbano), y los conecto con algo muy concreto: qué puede hacer hoy la IA para ayudar a destinos, hoteles y empresas turísticas urbanas a crecer de forma sostenible y rentable.
1. Turismo 365: ciudades sin temporada alta ni baja gracias a los datos
El objetivo de un modelo “Turismo 365” es claro: que la ciudad deje de vivir al borde del colapso en puentes y verano, y de la depresión económica en febrero. Aquí la IA ya no es un futurible, es una herramienta práctica.
Cómo ayuda la IA a desestacionalizar
La IA permite predecir y redirigir la demanda con bastante precisión si se le alimenta con buenos datos (histórico de reservas, búsquedas, vuelos, eventos, meteorología, etc.). ¿Para qué sirve eso en una ciudad?
- Planificación de eventos fuera de temporada: modelos predictivos que recomiendan al DMO (organismo de gestión del destino) cuándo programar festivales, ferias o competiciones deportivas para equilibrar la ocupación.
- Segmentación de mercados en tiempo real: detectar que, por ejemplo, el mercado francés o italiano muestra mayor interés por escapadas en enero y ajustar campañas, paquetes dinámicos y contenidos.
- Precios inteligentes en hoteles y actividades: revenue management con IA que adapta precios por barrio, tipo de cliente y antelación, incentivando viajes en semanas valle.
He visto destinos que, sólo con una estrategia basada en datos básicos (sin grandes inversiones), han logrado mover hasta un 10‑15% de su demanda de meses punta a meses medios en dos años. Cuando añades IA de forma seria, ese efecto se multiplica.
Casos de uso concretos en ciudades españolas
El panel de la jornada sobre “Turismo 365, ciudades sin temporada alta ni baja” tiene a Visit València, Sercotel y Visita Gijón. No es casualidad: las tres trabajan ya con modelos de gestión bastante data–driven.
Aplicaciones prácticas que cualquier destino urbano español puede replicar:
- Panel de control de ciudad viva: un dashboard que integre afluencias en tiempo real (móviles anonimizados, WiFi, sensores), ocupación hotelera estimada y reservas futuras. Con IA, ese panel no sólo muestra datos, también propone decisiones (reforzar limpieza, cambiar rutas recomendadas, priorizar ciertos mercados en campañas de última hora).
- Recomendadores inteligentes de barrios: si el casco histórico está al límite, el sistema sugiere al visitante rutas alternativas (culturales, gastronómicas, de naturaleza urbana) en otros barrios, vía app, web oficial o chatbot turístico.
- Micro–campañas dinámicas: la IA identifica ventanas de oportunidad (por ejemplo, varias aerolíneas bajan precios a un origen concreto) y activa creatividades y ofertas específicas para llenar semanas flojas.
La clave: sin datos unificados de destino y sin una mínima cultura de experimentación, nada de esto funciona. Pero las herramientas ya existen y son asequibles incluso para ciudades medianas.
2. Tasa turística: de impuesto incómodo a palanca inteligente de sostenibilidad
El segundo panel de la jornada lanza una pregunta incómoda: ¿puede la tasa turística dejar de ser sólo recaudación y convertirse en una herramienta real de sostenibilidad? Mi respuesta es sí… si se gestiona con transparencia, datos y tecnología.
Qué hace la IA con una tasa turística bien diseñada
Una tasa turística inteligente no es sólo “X euros por noche”. Es un sistema flexible que puede adaptarse con apoyo de la IA a:
- Momentos de saturación: recargos en periodos y zonas ya tensionadas, y tipos reducidos en meses o barrios que necesitan demanda.
- Tipos de alojamiento: ajustar la tasa según el impacto medioambiental y social (por ejemplo, hoteles con certificaciones ambientales frente a viviendas turísticas irregulares).
- Perfiles de viaje: viajes de negocios, turismo médico, eventos profesionales… no tienen el mismo impacto que un fin de semana de ocio masivo.
La IA ayuda a:
- Simular escenarios: qué pasa si subimos la tasa un 20% en Semana Santa, o si se aplica una parte a excursiones de día en cruceros. Se pueden prever cambios de demanda, ingresos y efectos sobre la economía local.
- Priorizar proyectos de reinversión: aplicar modelos de decisión multicriterio para elegir qué proyectos financiar (movilidad sostenible, rehabilitación de barrios, creación de zonas verdes, digitalización del destino) maximizando el beneficio para residentes y visitantes.
- Explicar el impacto de la tasa con datos claros: dashboards públicos que muestren: “este año la tasa turística ha financiado 12 km de carriles bici, 3 parques renovados y 2 puntos de información con accesibilidad universal”.
La diferencia entre un impuesto polémico y una herramienta aceptada por la ciudadanía está, en buena parte, en esa capacidad de mostrar resultados tangibles apoyados en datos.
Transparencia y participación: sin esto, no hay aceptación social
Ciudades como Barcelona o Málaga, presentes en el panel, ya viven el debate social sobre el turismo. Aquí la IA no es la protagonista, pero sí una aliada para hacer bien tres cosas:
- Datos abiertos: publicar indicadores de carga turística, impacto económico y proyectos financiados, de forma entendible para cualquier vecino.
- Simuladores ciudadanos: herramientas sencillas donde un residente pueda ver qué implicaría dedicar más porcentaje de la tasa a vivienda, limpieza o transporte.
- Medición de percepción social: análisis de sentimiento sobre turismo en redes y medios locales para detectar malestar antes de que estalle.
Si la tasa turística se gestiona a ciegas, se percibe como castigo. Si se gestiona con IA y buena comunicación, puede ser una columna vertebral de la estrategia de turismo sostenible urbano.
3. El nuevo viajero urbano: hiperconectado, exigente… y más sostenible de lo que parece
El tercer panel de la jornada se centra en “tendencias de la demanda, el nuevo viajero urbano y su relación con la sostenibilidad”. Aquí es donde más encaja el enfoque de esta serie: la IA toca directamente la experiencia del viajero.
Qué busca hoy el turista urbano
Hay varios rasgos que se repiten en los datos de muchas ciudades españolas:
- Quiere experiencias auténticas, no sólo “checklists” de monumentos.
- Pregunta cada vez más por impacto ambiental y social: transporte público, emisiones, turismo accesible, apoyo a comercios locales.
- Espera respuestas inmediatas en su idioma, a cualquier hora, en su móvil.
- Decide y reserva muy tarde: muchos viajes urbanos se cierran a menos de 7 días vista.
La lectura es clara: quien no tenga capacidad de personalizar y responder en tiempo real perderá relevancia.
Cómo usar la IA para personalizar la experiencia urbana
Aquí entran en juego actores como Civitatis, cadenas como Ilunion o gestoras como Canarian Hospitality, presentes en la jornada. Todos se mueven ya en el terreno de la personalización con IA.
Algunas aplicaciones concretas:
- Chatbots turísticos multilingües 24/7: integrados en la web del destino, en WhatsApp o en apps de ciudad. Atienden dudas sobre transporte, horarios, aforos, eventos de hoy, rutas menos masificadas… y se pueden entrenar con criterios de sostenibilidad (priorizar transporte público, experiencias locales, horarios que reduzcan colas).
- Recomendadores de actividades: sistemas que, en base a preferencias, tiempo disponible y ubicación, proponen itinerarios personalizados, por ejemplo: “viajero vegano con 36 horas en la ciudad, presupuesto medio, interés cultural y preferencia por experiencias ‘slow’”.
- Asistentes para comercios y pymes turísticas: herramientas de IA que ayudan a pequeños restaurantes, guías y tiendas a mejorar su visibilidad online, traducir menús, gestionar reseñas o diseñar experiencias combinadas con otros negocios del barrio.
La consecuencia directa es doble:
- Más ingreso por visitante gracias a ofertas mejor ajustadas.
- Menor presión en puntos calientes al derivar flujo hacia otras zonas y horarios.
¿Y la reputación online del destino?
En la jornada hay una ponencia específica sobre gestión de destino y reputación. Hoy, la reputación de una ciudad se construye y se destruye en las pantallas.
La IA ayuda a:
- Monitorizar miles de reseñas y menciones en tiempo real en múltiples idiomas.
- Detectar patrones de problema (por ejemplo, quejas recurrentes sobre limpieza en un barrio o sobre saturación en un punto concreto).
- Responder mejor: asistentes que sugieren respuestas empáticas, coherentes con la estrategia del destino y en el idioma del usuario.
Un destino que no escucha ni contesta pierde puntos. Uno que detecta patrones, corrige y comunica de forma inteligente gana reputación y, a medio plazo, valor percibido.
4. Cómo empezar: checklist práctico para un destino urbano español
Para que todo esto no se quede en discurso, dejo una especie de hoja de ruta mínima para ayuntamientos, consorcios de turismo y empresas locales que quieran avanzar hacia un turismo urbano sostenible apoyado en IA.
Paso 1: ordenar los datos del destino
- Unificar fuentes: ocupación, gasto con tarjetas, movilidad, eventos, encuestas, reseñas.
- Crear un data lake o, al menos, un cuadro de mando único del destino.
- Definir quién manda sobre esos datos y cómo se comparten con el sector privado.
Paso 2: proyectos rápidos con impacto visible
- Lanzar un chatbot turístico oficial (web + WhatsApp) bien entrenado.
- Implementar monitorización de reputación online del destino.
- Crear un panel básico de carga turística (afluencia en zonas clave, ocupación estimada, incidencias).
Paso 3: conectar IA y sostenibilidad
- Diseñar o revisar la tasa turística con escenarios basados en datos.
- Incorporar criterios de sostenibilidad en los algoritmos de recomendación (priorizar transporte público, economía local, horario valle).
- Establecer indicadores claros: reducción de saturación en puntos críticos, mejora de satisfacción del residente, mayor dispersión territorial y temporal.
Paso 4: comunicar mejor, por dentro y hacia fuera
- Explicar a los residentes qué se está haciendo con la IA y por qué.
- Mostrar resultados cada trimestre: qué se ha logrado en reparto de flujos, proyectos financiados con la tasa, mejoras de accesibilidad, etc.
- Formar a hoteles, agencias y comercios en uso práctico de IA (no teoría, sino herramientas concretas que puedan aplicar mañana).
5. IA, ciudades y 2026: qué viene ahora
El turismo urbano español está en un punto de inflexión: o se convierte en un sistema inteligente, distribuido y sostenible, o seguirá encadenando ciclos de saturación, rechazo social y decisiones improvisadas.
La VII Jornada de Turismo Urbano Hosteltur–Las Palmas demuestra que el sector ya está hablando de crecimiento sostenible, tasa turística útil y nuevo viajero urbano. El siguiente paso es claro: bajar el discurso a proyectos de IA concretos, medibles y compartidos entre lo público y lo privado.
Si trabajas en un ayuntamiento, DMO, hotel urbano o empresa de actividades, este es el momento de preguntarte:
¿Qué decisión importante sobre mi ciudad o mi negocio estoy tomando aún “a ojo” que podría mejorar si integrara IA y datos reales?
Responder con honestidad a esa pregunta y actuar en consecuencia es, probablemente, el mejor punto de partida para que tu ciudad dé el salto a unas experiencias urbanas verdaderamente inteligentes y sostenibles.