Lo que ha cambiado en 9 meses de IA educativa en España y cómo usarla de forma responsable para avanzar hacia un aprendizaje realmente personalizado en tu centro.
La cifra impresiona: en menos de un año, más de 2.500 docentes españoles se han formado solo en un MOOC de IA educativa. Y eso es solo un curso, dentro de una oferta cada vez más amplia. Mientras tanto, el Congreso publica su primer gran informe sobre inteligencia artificial y educación, los centros se llenan de herramientas generativas y el profesorado intenta no perder el hilo entre titulares, normativas y promesas de “aprendizaje personalizado para todo el alumnado”.
La realidad es clara: la IA ya está dentro de las aulas españolas, aunque muchas veces sin una estrategia clara. Este artículo, dentro de la serie “IA en la Educación Española: Aprendizaje Personalizado”, pone orden en lo que ha pasado en los últimos nueve meses y, sobre todo, en qué significa todo esto para tu práctica docente, tu centro y tu alumnado.
1. El gran movimiento institucional: el informe del Congreso
Lo más importante de este año en políticas públicas ha sido el Informe C. “Inteligencia artificial y educación” de la Oficina de Ciencia y Tecnología del Congreso de los Diputados. No es un documento más: marca la línea de cómo España y la UE quieren que la IA entre en el sistema educativo.
Qué dice, en esencia, el informe
El informe parte de una idea clave: la IA en educación es oportunidad y riesgo a la vez, y quien no entienda las dos caras se equivoca. Resume:
- Oportunidades: apoyo al profesorado, personalización del aprendizaje, analíticas para detectar dificultades antes, automatización de tareas repetitivas, nuevos formatos de evaluación y feedback.
- Riesgos: sesgos algorítmicos, pérdida de autonomía del alumnado, dependencia tecnológica, impacto en la evaluación (plagio, delegación total en herramientas), protección de datos y vigilancia excesiva.
La buena noticia es que el informe no se queda en el diagnóstico. Plantea líneas claras de actuación que encajan muy bien con lo que muchos centros educativos ya se están preguntando:
- Desarrollar una IA responsable: sistemas transparentes, explicables y éticos, que no funcionen como “cajas negras” que nadie entiende.
- Fomentar la colaboración: investigadores, docentes, tecnólogos, responsables políticos y sociedad civil trabajando juntos, no cada uno por su lado.
- Formación continua del profesorado: sin docentes formados, la IA se convierte en puro marketing, no en mejora real del aprendizaje.
- Impulso a los recursos educativos abiertos y herramientas públicas: no depender solo de grandes plataformas privadas, sobre todo para tareas sensibles como la evaluación o el seguimiento del alumnado.
El mensaje de fondo es contundente: no basta con usar ChatGPT o cualquier otro modelo conversacional en el aula. Hace falta una estrategia de centro, un marco ético y, sobre todo, una mirada pedagógica fuerte.
2. De la moda al criterio: lecturas clave para educadores
Si algo ha quedado claro en estos meses es que la formación superficial en IA ya no sirve. El profesorado necesita criterio, no solo “prompts”. Aquí las lecturas que más están ayudando a construir esa mirada crítica.
“AI Snake Oil”: separar humo de realidad
El proyecto AI Snake Oil se ha convertido en referencia mundial para desenmascarar promesas infladas sobre la inteligencia artificial. Su enfoque encaja muy bien con lo que debería hacer cualquier centro educativo: distinguir entre lo que mejora el aprendizaje y lo que solo vende humo.
Aplicado al aula española, esto significa por ejemplo:
- Desconfiar de plataformas que prometen “aprendizaje personalizado total” sin evidencias ni datos claros.
- Preguntar siempre: ¿qué problema pedagógico resuelve esta herramienta? ¿O solo añade ruido y pantallas?
- Exigir transparencia: qué datos recoge, cómo se usan, quién los gestiona y con qué fines.
Chatbots educativos y aprendizaje autorregulado
Una revisión sistemática reciente sobre chatbots educativos y aprendizaje autorregulado analizó 27 estudios (2012–2023). Sus conclusiones son muy útiles para el día a día en el aula:
- Lo que sí hacen bien: ayudan al alumnado a encontrar recursos, aplicar estrategias y monitorizar su propio aprendizaje.
- Lo que cubren peor: definición de metas, planificación y reflexión profunda.
Traducido a práctica docente en España:
Un chatbot puede ser un buen “asistente de estudio” para tu alumnado, pero no puede sustituir el acompañamiento docente en la fijación de objetivos, la metacognición y la toma de decisiones sobre cómo aprender.
Si tu objetivo es aprendizaje personalizado, necesitas combinar tecnología con tutoría humana, no elegir entre una u otra.
IA para alumnado, profesorado y administración
El informe del Banco Mundial sobre la “revolución de la IA en la educación” propone algo muy útil: mirar la IA según tres colectivos:
- Alumnado: apoyo a la práctica, refuerzo adaptativo, accesibilidad, traducción y apoyo lingüístico.
- Profesorado: generación de materiales, corrección inicial, análisis de resultados, diseño de itinerarios personalizados.
- Personal administrativo: gestión de matrículas, horarios, comunicación con familias, análisis de datos del centro.
Para un centro español que quiera avanzar hacia un modelo de aprendizaje personalizado, este enfoque es clave: no se trata solo de poner una app al alumnado, sino de rediseñar procesos completos.
3. ¿Es realmente “inteligente” la inteligencia artificial?
Mientras las grandes empresas venden narrativas de “IA casi humana”, algunos de los investigadores más serios de España y Europa están recordando algo incómodo: estos sistemas no piensan, calculan.
En la Escuela de Verano AIHUB y en foros como Innovation Campus Summit: AI for a Better World, voces como Ramón López de Mántaras o Senén Barro han insistido en varias ideas clave:
- La IA actual, basada en grandes modelos de lenguaje, no es IA general ni está cerca de serlo.
- Hablar de “máquinas que piensan” desorienta el debate educativo: el centro debe ser la inteligencia humana.
- El riesgo no es que la IA reemplace al profesorado, sino que banalice su papel, reduciéndolo a mero supervisor de máquinas.
¿Por qué esto importa para un instituto de FP en Granada, un colegio rural en Castilla y León o un centro concertado en Madrid?
Porque el enfoque cambia por completo:
- Si consideras la IA “más lista que tú”, delegas decisiones pedagógicas que deberías tomar tú.
- Si la ves como herramienta potente pero limitada, la integras como apoyo al diseño didáctico, no como sustituto.
La IA no tiene contexto local, conocimiento del grupo, intuición pedagógica ni experiencia en convivencia. Eso sigue siendo terreno del profesorado.
4. Formación docente: de la curiosidad al plan de centro
Donde sí ha habido un salto claro es en la formación docente en IA educativa en España. No hablo de charlas sueltas, sino de itinerarios estructurados.
Cursos y MOOC que marcan tendencia
En estos nueve meses se han consolidado varias propuestas formativas que ya están teniendo impacto real en centros españoles:
- “Inteligencia Artificial en Educación” y “IA y enseñanza de lenguas”: cursos pensados para llevar la IA al aula con sentido pedagógico, no como truco puntual.
- MOOC “Inteligencia Artificial y nuevas oportunidades en Educación”: casi 2.500 docentes en dos ediciones, centrado en aplicaciones reales, riesgos y diseño de actividades.
- MOOC “Analíticas de aprendizaje y ciencia de datos en educación”: muy alineado con la idea de aprendizaje personalizado basado en datos, no en intuiciones.
- Formaciones presenciales intensivas, como la Semana de la IA en centros de FP, que combinan demostraciones prácticas, diseño de secuencias didácticas y debate ético.
He visto que donde estas formaciones funcionan mejor es cuando el centro:
- No manda solo a “la persona friki de tecnología”, sino a equipos mixtos: coordinación pedagógica, orientación, jefatura de estudios, docencia de distintas materias.
- Sale del curso con decisiones concretas: qué se va a probar, con qué grupos, durante cuánto tiempo y cómo se va a evaluar.
De la formación individual a la estrategia de centro
Si el objetivo es aprendizaje personalizado con IA, la clave no es que tres docentes sepan usar un par de herramientas, sino que el centro acuerde:
- Qué datos del alumnado va a recoger y cuáles no.
- Para qué se usarán esos datos (detección temprana de dificultades, orientación, apoyo específico…).
- Qué herramientas se consideran aceptables y cuáles no, según el informe del Congreso y la normativa de protección de datos.
- Cómo se explicará todo esto a familias y alumnado.
La IA sin política de centro se convierte en una colección de iniciativas aisladas. La IA con política de centro puede sostener un cambio real hacia un aprendizaje más adaptado a cada estudiante.
5. ¿Moda pasajera o cambio profundo? Qué hacer en tu centro en 2025
La pregunta “¿La IA en educación es moda pasajera o revolución educativa?” ya ha aparecido en conferencias, premios y jornadas en 2024. Mi respuesta es clara:
- La tecnología concreta pasará (hoy es un modelo, mañana será otro).
- El cambio profundo ya está aquí: alumnado que aprende con apoyo de sistemas inteligentes, familias que usan IA en casa, empresas que seleccionan candidatos con herramientas automatizadas.
La cuestión no es si tu centro “cree” o no en la IA. Es cómo se va a posicionar para que esa IA sirva al aprendizaje y no lo distorsione.
Pasos concretos para 2025 en un centro español
Si quieres que la IA contribuya de verdad al aprendizaje personalizado en tu contexto, te propongo un camino realista para este curso:
- Crear un pequeño equipo de trabajo (3–6 personas) con perfiles diversos: dirección, docencia, orientación, TIC.
- Leer y comentar el informe del Congreso en dos o tres sesiones internas, centradas en tres preguntas: qué nos interpela, qué ya hacemos bien, qué nos falta.
- Elegir un único ámbito piloto para IA y personalización, por ejemplo:
- Refuerzo en matemáticas en 1.º de ESO.
- Mejora de la expresión escrita en Bachillerato.
- Apoyo a la FP en módulos técnicos con simuladores o asistentes.
- Definir métricas claras: ¿qué queremos observar? ¿Más implicación? ¿Mejores resultados? ¿Menos repetición de errores?
- Formarse en una oferta seria, no en tutoriales sueltos. Un MOOC o curso estructurado ayuda a avanzar más rápido y con menos improvisación.
- Revisar la ética y la protección de datos: ¿qué herramientas están alineadas con la normativa europea? ¿Cómo explicamos a alumnado y familias qué se recoge y por qué?
Este enfoque paso a paso es mucho más efectivo que intentar “digitalizar” todo de golpe. Además, encaja con la cultura de centro y permite aprender de la experiencia.
La IA en la educación española ya no es un experimento ni una anécdota. En estos nueve meses se han sentado bases institucionales, se ha multiplicado la oferta de formación y han surgido proyectos sólidos que combinan analítica de aprendizaje, IA generativa y personalización educativa.
La próxima decisión no la va a tomar un algoritmo, sino tu claustro: ¿vais a mirar la IA desde la distancia, dejar que llegue por la puerta de atrás o construir, de forma consciente, un modelo donde la tecnología potencie la parte más humana de la educación?
Si tu objetivo es avanzar hacia un aprendizaje personalizado con IA responsable, este es un buen momento para que tu centro lo convierta en proyecto concreto. El siguiente paso puede ser tan sencillo como proponer en la próxima reunión de equipo: “vamos a reservar una hora a la semana para entender qué IA queremos –y cuál no– en nuestro centro”.