IA y adolescentes en España: del uso sin control al aprendizaje personalizado

IA en la Educación Española: Aprendizaje PersonalizadoBy 3L3C

Los adolescentes españoles ya usan la IA para estudiar sin control. El reto ahora es claro: pasar del atajo y la copia al aprendizaje personalizado y responsable.

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La cifra es clara: el 59% de los jóvenes de 16 a 24 años en España ya usa inteligencia artificial para estudiar, según la última encuesta TIC del INE (20/11/2025). Y la mayoría lo hace fuera del radar de familias y centros educativos.

Aquí está el problema: la IA ha entrado en las casas como antes lo hicieron las redes sociales, sin reglas claras, sin acompañamiento y sin enfoque educativo. Mientras tanto, las empresas tecnológicas corren delante y la escuela va detrás, como casi siempre.

En esta entrega de la serie “IA en la Educación Española: Aprendizaje Personalizado”, voy a centrarme en ese nuevo «ecosistema paralelo» donde adolescentes españoles estudian (o creen que estudian) con IA, y en cómo convertirlo en una oportunidad real de aprendizaje personalizado… sin perder el control.


1. Qué está pasando: la IA entra por la puerta de casa, no por la del colegio

La situación es sencilla de describir y mucho más compleja de gestionar: los alumnos están usando IA para estudiar antes de que el sistema educativo sepa qué hacer con ella.

  • Plataformas como ChatGPT, Gemini, Le Chat o NotebookLM están a un clic.
  • El móvil y el portátil son ya la “mochila digital” estándar de ESO y Bachillerato.
  • Ni familias ni docentes tienen una guía clara de uso educativo.

Las asociaciones de madres y padres lo están viendo en primera línea. Desde CEAPA hasta las federaciones autonómicas, el mensaje se repite: preocupación y falta de herramientas. Muchos padres ni siquiera saben que la IA inventa datos, se equivoca, o puede dar respuestas muy convincentes… pero erróneas.

Y aquí viene la primera idea clave:

Si la escuela no enseña a usar la IA, la aprenderán igual… pero a base de atajos, copias y dependencia.

Esta brecha no es tecnológica, es pedagógica. No consiste en instalar más ordenadores, sino en redefinir cómo se aprende cuando tienes a un asistente inteligente siempre disponible.


2. El riesgo real: de «hacer trampas» al empobrecimiento cognitivo

El mayor peligro no es que los alumnos “copien” con IA. Eso es solo el síntoma. El problema de fondo es otro: delegar de forma sistemática el esfuerzo intelectual.

Cuando un adolescente pide:

  • “Hazme el resumen del libro”
  • “Resuélveme estos problemas”
  • “Escríbeme la redacción”

…no solo está vulnerando una norma académica. Está renunciando al proceso que realmente construye aprendizaje: leer, pensar, equivocarse, revisar, conectar ideas.

¿Qué puede pasar si normalizamos ese uso pasivo de la IA?

  1. Peor comprensión lectora y menos memoria a largo plazo
    Si la IA resume por ti, tu cerebro no hace el trabajo de seleccionar ideas, jerarquizar y relacionar conceptos. A corto plazo, parece “eficiente”. A medio plazo, baja la comprensión real.

  2. Dependencia para cualquier tarea compleja
    El mensaje implícito es: “no hace falta que aprendas a hacerlo, ya lo hace la IA”. Resultado: alumnos menos autónomos justo en un momento (ESO-Bachillerato) en el que deberían consolidar su capacidad de estudio independiente.

  3. Evaluaciones cada vez más presenciales y memorísticas
    Si el sistema educativo percibe que todo lo digital es “sospechoso”, la reacción típica es volver al examen de papel y al control sorpresa. Se pierde así la oportunidad de usar la IA para evaluar mejor y de forma más formativa.

La realidad es incómoda: si no marcamos reglas, la IA no mejora la educación; la abarata, la vacía y la maquilla.


3. Cuando la IA sí suma: ejemplos de uso activo y aprendizaje personalizado

La buena noticia es que la misma IA que sirve para copiar puede convertirse en un entrenador cognitivo brutal si se usa con enfoque activo. Aquí es donde encaja el concepto de aprendizaje personalizado del que hablamos en esta serie.

Un uso pedagógicamente sano comparte tres rasgos:

  • exige pensar,
  • se adapta al nivel del alumno,
  • y deja rastro de aprendizaje.

3.1. Tarjetas de estudio (flashcards) y práctica de recuperación

Un ejemplo muy potente: subir a una IA un tema de Historia o Biología y pedirle que genere tarjetas de preguntas y respuestas para practicar.

  • La IA no hace el examen por ti.
  • Te obliga a evocar información de memoria antes de ver la respuesta.
  • Puedes pedir que adapte la dificultad: básico, intermedio, avanzado.

La ciencia del aprendizaje es clara: la práctica de recuperación (recordar sin mirar) mejora de manera consistente el rendimiento. Aquí la IA se convierte en un generador de material personalizado al ritmo del alumno.

3.2. Mapas mentales y esquemas adaptados al estilo de aprendizaje

Otro uso inteligente es pedirle a la IA:

  • “Genera un mapa mental del tema con conceptos clave y ejemplos”
  • “Hazme un esquema en formato tabla comparando X e Y”

Esto ayuda especialmente a:

  • Alumnado con perfil más visual.
  • Chicos y chicas con dificultades para organizar información.

La clave está en que el alumno revise, corrija y complete ese mapa, no que lo acepte como definitivo. Así, la IA es un borrador, no un sustituto de pensamiento.

3.3. Explicaciones paso a paso y tutoría socrática

Aquí es donde la IA roza el ideal del tutor personal:

  • “Explícame este problema de mates paso a paso, pero sin darme el resultado hasta el final”.
  • “Hazme preguntas tipo test sobre este texto y dame feedback según mis respuestas”.

Algunas plataformas ya integran modos “socráticos”: en vez de dar la solución, formulan preguntas que obligan al alumno a razonar. El potencial de personalización es enorme: cada estudiante avanza a su ritmo, con ejemplos cerca de sus intereses, con explicaciones adaptadas a su nivel.

Mi postura es clara: ese es el tipo de IA educativa que España necesita potenciar, acreditar y llevar al aula, no solo dejarla a la iniciativa comercial o al uso doméstico descontrolado.


4. El gran vacío: regulación, escuela y familias a rebufo de las tecnológicas

Ahora mismo, el uso de IA para estudiar en España se parece demasiado a la primera época de las redes sociales:

  • Ni hay una regulación educativa específica clara.
  • Ni hay formación sistemática al profesorado.
  • Ni las familias saben muy bien qué es razonable permitir y qué no.

Mientras tanto, las empresas tecnológicas van directas al usuario final: los alumnos. No negocian primero con consejerías, ni con equipos directivos, ni con Ampas. Ofrecen un producto “gratis”, cómodo, que responde rápido y da una sensación de poder enorme al adolescente.

Aquí es donde el enfoque de aprendizaje personalizado con IA se puede torcer:

Personalizado no significa «cada uno hace lo que quiere con la IA», sino adaptar el aprendizaje a la persona dentro de un marco pedagógico y ético definido.

Qué debería incluir una regulación inteligente de IA educativa

No hablo de prohibir, sino de ordenar. Algunas líneas mínimas:

  1. Edad y tipo de uso

    • Diferenciar bien entre Primaria, ESO y Bachillerato.
    • Limitar usos «sustitutivos» (redacciones completas, resolución directa de pruebas de examen) en etapas donde se están formando las bases cognitivas.
  2. Transparencia algorítmica y sesgos

    • Exigir que las plataformas de IA educativa expliquen su origen de datos, sus límites y sus riesgos.
    • Incluir contenido específico sobre sesgos, desinformación y pensamiento crítico.
  3. Protección de datos del alumnado

    • Garantizar que los datos académicos no se utilizan para fines comerciales.
    • Evitar que los perfiles de aprendizaje se conviertan en perfiles publicitarios.
  4. Acreditación pedagógica

    • Igual que se validan libros de texto, acreditar herramientas de IA que cumplen criterios educativos y de accesibilidad.

Sin este marco, la escuela seguirá a la defensiva y las familias, solas ante una tecnología que no entienden del todo.


5. Qué pueden hacer hoy los centros y las familias (sin esperar a la ley)

Mientras llega la regulación, hay mucho margen de maniobra. De hecho, los centros que se muevan antes tendrán ventaja para ofrecer aprendizaje personalizado con IA de forma responsable.

5.1. Para equipos directivos y docentes

  1. Definir una política de centro sobre IA

    • Qué usos se permiten en trabajos y tareas.
    • En qué materias se puede usar IA de forma guiada (por ejemplo, para practicar ejercicios).
    • Cómo se indicará en un trabajo si se ha utilizado IA y para qué.
  2. Formar al profesorado

    • No solo en “qué es la IA”, sino en cómo integrarla en metodologías activas: aprendizaje basado en proyectos, tutoría entre iguales, flipped classroom, etc.
    • Compartir buenas prácticas internas: qué funciona, qué no, qué herramientas son más fiables.
  3. Cambiar la forma de evaluar

    • Más peso de pruebas orales, proyectos y defensa del trabajo.
    • Actividades en clase donde se vea el proceso, no solo el resultado.
    • Uso explícito de IA en determinadas tareas, pero obligando a documentar el proceso.

5.2. Para familias que no son expertas en tecnología

No hace falta ser ingeniero para acompañar a un hijo en el uso de IA. Lo que marca la diferencia es la conversación y las reglas básicas.

Algunas pautas concretas:

  • Preguntar siempre: “¿Qué parte has hecho tú y qué parte ha hecho la IA?”
  • Acordar que la IA se usa para practicar, aclarar dudas y generar ideas, no para entregar trabajos tal cual.
  • Pedir que te enseñe en voz alta cómo ha llegado a una respuesta. Si no puede explicarlo, no lo ha aprendido.
  • Recordar algo clave: la IA se equivoca. Animar a contrastar con apuntes, libros o con el propio docente.

Y si el centro educativo ofrece formaciones, talleres o guías sobre IA, mi consejo es claro: apuntarse y participar, porque la brecha entre familias informadas y familias desbordadas va a crecer muy rápido.


6. Hacia una IA que personalice el aprendizaje… y fortalezca el pensamiento crítico

La IA ya está transformando la educación en España, queramos o no. La cuestión no es si nuestros adolescentes van a usarla, sino cómo y para qué.

Si dejamos que el contexto lo decidan solo las empresas tecnológicas y la inercia, tendremos:

  • Más atajos, menos esfuerzo.
  • Más dependencia, menos criterio.
  • Más brecha entre quien tiene acompañamiento y quien no.

Pero si combinamos:

  • Regulación sensata orientada al bienestar y al aprendizaje real.
  • Centros que integran IA con objetivos pedagógicos claros.
  • Familias informadas que marcan límites razonables.

…la IA puede cumplir por fin su promesa de la serie que estamos trabajando: un aprendizaje personalizado que respeta el ritmo, el estilo y las necesidades de cada estudiante, sin renunciar al pensamiento crítico ni a la autonomía intelectual.

La próxima vez que tu hijo o tu alumno abra un chat de IA para “estudiar”, la pregunta de fondo es esta:
¿le está ahorrando trabajo… o le está ayudando a convertirse en alguien que piensa mejor por sí mismo?