El mito de la IA y el “trabajo más estratégico” en los despachos

IA en el Sector Legal: Automatización JurídicaBy 3L3C

La IA no te va a regalar “más trabajo estratégico”. Va a cambiar qué vale tu tiempo, cómo se organiza el despacho y qué parte de tu trabajo puede hacer una máquina.

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El mito cómodo que muchos despachos quieren creer

La mayoría de despachos que están probando inteligencia artificial hoy repiten la misma frase: “la IA hará el trabajo rutinario y los abogados podremos dedicarnos a tareas más estratégicas”. Suena perfecto. Encaja en cualquier presentación de innovación. Tranquiliza a la plantilla. Y queda bien ante los clientes.

El problema es que, como advierte Antti Innanen en su serie Law Punx, esa promesa es en gran parte un mito. No porque la IA no vaya a automatizar tareas jurídicas, sino porque el hueco que supuestamente se libera para hacer “trabajo estratégico” no funciona como muchos imaginan.

En esta entrega de la serie “IA en el sector legal: Automatización Jurídica”, vamos a bajar el volumen del discurso de marketing y ver qué está ocurriendo realmente en los despachos españoles que ya usan IA para revisión de contratos, investigación jurídica o redacción de documentos.


1. Por qué “más trabajo estratégico” es, hoy, una promesa inflada

La idea central es sencilla: si la IA se encarga de lo pesado, el abogado se libera para pensar. La realidad que se está viendo en despachos y asesorías jurídicas es bastante distinta.

Lo que suele pasar cuando se introduce IA jurídica es esto:

  • Se reducen horas en tareas repetitivas (búsqueda de cláusulas, primera revisión, borradores estándar).
  • La dirección no baja precios de forma proporcional, pero sí aumenta volumen o reduce plazos de entrega.
  • La presión sobre el abogado junior pasa de “haz 3 revisiones al día” a “haz 10, porque la IA ya te ayuda”.
  • El supuesto “espacio” para pensar de forma estratégica se llena con más trabajo operativo acelerado.

He visto esto en más de un despacho español: tras implantar una solución de IA para revisión de contratos comerciales, el discurso oficial era “vamos a enfocar al equipo en lo estratégico”. A los tres meses, lo que había era más operaciones cerradas en menos tiempo, mismo equipo y más control sobre la productividad, pero no más horas reservadas para análisis profundo.

La IA no entrega, por sí sola, más tiempo estratégico. Entrega capacidad extra. Lo que se hace con esa capacidad es una decisión de negocio, no de tecnología.


2. ¿De verdad quieres que todo tu trabajo sea “estratégico”?

Aquí viene otro punto incómodo que plantea Innanen: incluso si la IA liberara ese tiempo, no todo abogado quiere —ni puede— vivir en modo “alta estrategia” continuo.

La estrategia también quema

Trabajar en:

  • decisiones de riesgo reputacional,
  • estructuras complejas de M&A,
  • litigios de alto impacto,
  • o regulatorios con mucha incertidumbre,

es intelectualmente atractivo, pero también altamente estresante. El mito de que todo el mundo quiere pasar el día tomando decisiones críticas no encaja con la realidad humana de un despacho.

Muchos abogados valoran, y con razón, tener:

  • partes del día más predecibles,
  • tareas donde el nivel de riesgo es moderado,
  • trabajo donde se aplica criterio, sí, pero sin vivir en el filo cada hora.

Cuando se vende la IA como la llave para convertir a todo el mundo en “estratega jurídico full time”, se ignora que no todos los perfiles encajan en ese modelo y que, a la larga, esto puede aumentar el desgaste y la rotación.

Lo estratégico se concentra en pocas manos

Además, en la mayoría de estructuras:

  • Las decisiones estratégicas se quedan en socios y counsels.
  • Los asociados intermedios y juniors, aunque suban de nivel, no pasan de golpe a diseñar la estrategia general de litigios o deals.

La IA puede subir el “suelo” de lo que un junior es capaz de producir, pero no cambia de un día para otro la pirámide de responsabilidad dentro de un despacho.


3. La segunda ola: cuando la IA también entra en lo “estratégico”

Otra parte del mito es asumir que la IA solo tocará trabajo rutinario. Eso ya no es cierto en 12/2025, y lo será menos aún en los próximos 2–3 años.

Hoy ya vemos sistemas de IA jurídica que:

  • Proponen estrategias procesales alternativas a partir de historiales de casos.
  • Sugieren estructuras de operaciones con evaluaciones de riesgo comparadas.
  • Simulan escenarios: “si aceptas esta cláusula, el riesgo de litigio sube un 23% respecto al estándar histórico del sector”.

No estamos hablando de IA definiendo por completo la estrategia de un arbitraje complejo, pero sí de herramientas que entran de lleno en el análisis de riesgo y las opciones estratégicas.

Es ingenuo pensar que la IA se va a quedar permanentemente en:

  • el first draft del contrato,
  • la primera búsqueda de jurisprudencia,
  • o el resumen de un informe.

Si la tecnología sigue mejorando (y lo está haciendo a ritmos anuales, no de décadas), también irá ocupando parte del espacio que hoy llamamos “estratégico”: simulaciones, escenarios, análisis probabilístico, priorización de argumentos, etc.

El abogado que confíe su futuro en que “lo estratégico siempre será mío” está construyendo su carrera sobre arena.


4. Qué cambia de verdad con la automatización jurídica

Lo que sí está cambiando —y mucho— es la forma en que se crea valor jurídico cuando se introduce IA en un despacho o asesoría.

De horas invertidas a resultados obtenidos

La automatización jurídica empuja, quiera o no el sector, hacia modelos en los que el cliente mira:

  • tiempos de respuesta más cortos,
  • más previsibilidad de costes,
  • mayor consistencia en la calidad documental.

Cuando un contrato estándar puede estar razonablemente revisado en minutos con apoyo de IA, justificar 20 horas de trabajo manual se vuelve complicado. Eso impacta directamente en el modelo de facturación por horas y en la organización del trabajo interno.

El nuevo valor del abogado

En este contexto, el valor diferencial del abogado se desplaza hacia:

  1. Formular bien la pregunta: saber qué pedirle a la IA, cómo delimitar el encargo, qué contexto aportar.
  2. Interpretar la respuesta: distinguir lo sólido de lo débil, detectar sesgos, inconsistencias o lagunas.
  3. Tomar decisiones con responsabilidad: defender recomendaciones ante el cliente y asumir las consecuencias.
  4. Diseñar servicios jurídicos: integrar IA, procesos y personas en algo que funcione, sea rentable y genere confianza.

O dicho de otro modo: el foco se mueve del “hacer” al “orquestar”.

Eso no es solo “trabajo estratégico” en el sentido clásico; es una combinación de:

  • criterio jurídico,
  • conocimiento del negocio del cliente,
  • habilidades tecnológicas básicas,
  • y diseño de procesos.

5. Cómo deberían reaccionar los despachos españoles ante este escenario

Si eres socio, responsable de innovación o director jurídico, la pregunta útil no es “¿la IA me dará más trabajo estratégico?”, sino:

¿Qué tipo de trabajo queremos que haga nuestro equipo humano en 2026–2028, y cómo organizamos la IA a su alrededor?

5.1. Dejar de usar la IA como eslogan tranquilizador

El primer paso es ser honesto internamente:

  • La IA no viene solo a quitar “lo aburrido”.
  • No todo el mundo hará solo estrategia.
  • Habrá tareas que desaparezcan, cambien o se compriman mucho en el tiempo.

Si se comunica la automatización jurídica como un cuento de hadas, el equipo se dará cuenta tarde o temprano, y la confianza en la dirección se erosiona.

5.2. Rediseñar roles, no solo procesos

En lugar de pensar en “lo que hace hoy un junior + IA”, es más útil preguntarse:

  • ¿Qué nuevos roles híbridos necesitamos? (por ejemplo, abogado especialista en contratos + responsable de configuración de plantillas de IA).
  • ¿Quién se encargará de vigilar la calidad de las salidas de los modelos?
  • ¿Quién traducirá los cambios tecnológicos en nuevos productos legales para los clientes?

Hay despachos en España que ya están creando puestos como:

  • Legal AI Lead o responsable de IA jurídica.
  • Equipos de legal operations que trabajan codo a codo con socios y asociados.
  • Figuras mixtas abogado–product manager para servicios recurrentes (compliance, contratación masiva, etc.).

5.3. Formar a la plantilla en lo que realmente importa

La formación no puede limitarse a “cómo usar esta herramienta”. Hace falta trabajar en tres capas:

  1. Alfabetización en IA: qué puede hacer, qué no, riesgos, sesgos, límites.
  2. Habilidades de prompting jurídico: cómo pedir, iterar y validar resultados con criterio.
  3. Gestión del cambio y ética: uso responsable, confidencialidad, decisiones asistidas por IA.

Cuanto antes se asuma que el abogado del futuro cercano es también un “comunicador con máquinas”, antes se podrán estructurar planes de carrera realistas.


6. Qué puedes hacer tú, como abogado, para no quedarte atrapado en el mito

Más allá de lo que decida el despacho, cada profesional tiene margen de maniobra. Si estás viendo cómo entra la IA en tu día a día, te propongo tres movimientos claros:

6.1. Especialízate en problemas, no en tareas

Si tu propuesta de valor es “reviso contratos” o “busco jurisprudencia”, la IA te va a apretar. En cambio, si te posicionas en:

  • “ayudo a empresas industriales a gestionar riesgo contractual con proveedores clave”,
  • o “acompaño a scale-ups tecnológicas en su expansión internacional desde la perspectiva de datos y IP”,

te anclas en problemas complejos de negocio, no en tareas concretas. La IA te ayudará, no te sustituirá.

6.2. Aprende a usar la IA mejor que la media

No hace falta ser ingeniero, pero sí conviene:

  • practicar con varias herramientas de IA jurídica,
  • probar diferentes tipos de prompts,
  • comparar resultados,
  • entender dónde falla y por qué.

El abogado que confía ciegamente en la IA pierde. El que la ignora, también. Gana quien la domina como instrumento y pone el criterio humano por encima.

6.3. Negocia tu rol con datos, no con miedos

Si la automatización jurídica está alterando tu carga de trabajo, lleva conversaciones basadas en hechos:

  • “Antes tardábamos X horas en este tipo de asunto, ahora tardamos Y.”
  • “Con la misma plantilla, hemos aumentado un Z% el volumen.”
  • “Qué parte de este ahorro de tiempo queremos invertir en desarrollo de clientes, formación avanzada o proyectos internos?”

Esta conversación es incómoda, pero marca la diferencia entre que la IA te pase por encima o la conviertas en palanca para tu carrera.


Cerrar el mito y abrir el debate real

La frase “la IA hará el trabajo aburrido y tú harás lo estratégico” suena bien en una charla de innovación, pero no describe con precisión lo que está pasando en los despachos españoles que ya han apostado por la automatización jurídica.

La inteligencia artificial transforma la práctica jurídica, sí, pero lo hace redefiniendo procesos, roles y expectativas, no regalando tiempo estratégico por arte de magia. Además, en la próxima ola tecnológica, parte de ese supuesto espacio “estratégico” también será asistido por IA.

Si queremos que la serie “IA en el sector legal: Automatización Jurídica” sirva para algo más que para alimentar titulares, toca pasar de la auto–tranquilización al diseño consciente: qué trabajos queremos reservar a las personas, qué confiamos a las máquinas y cómo mediremos que el cambio compensa a clientes, firmas y profesionales.

La tecnología va a seguir avanzando. La pregunta es: ¿vas a quedarte agarrado al mito cómodo, o vas a participar activamente en definir qué significa ser abogado en la era de la IA?