Los grandes despachos ya tratan la IA jurídica como infraestructura. Aquí tienes cómo un despacho español puede convertir esa realidad en una hoja de ruta para 2026.
La abogacía internacional ya está donde España va a llegar
En 2025, varios despachos globales han dado un paso que marca un antes y un después: equipos de “abogados de IA” internos, asistentes de IA propios y reestructuraciones profundas de sus servicios de apoyo. No son pruebas piloto, son decisiones estratégicas.
Esto importa a cualquier despacho español —grande, mediano o boutique— que esté pensando en automatización jurídica o en cómo usar la inteligencia artificial en su día a día. Lo que hoy está pasando en firmas como Linklaters, White & Case, Clifford Chance o CMS es, en la práctica, un adelanto de lo que veremos en el mercado español en 2026.
En este artículo, dentro de la serie “IA en el Sector Legal: Automatización Jurídica”, voy a usar las claves del último número de Orange Rag (noviembre/diciembre) como punto de partida para algo muy concreto: qué lecciones prácticas puede sacar un despacho español para diseñar su propia estrategia de IA y automatización.
1. Linklaters y su equipo de 20 “abogados de IA”: no es innovación, es estructura
La decisión de Linklaters de crear un equipo de unos 20 perfiles de AI lawyers manda un mensaje muy claro: la IA jurídica ya no está en el departamento de innovación; está dentro del negocio.
¿Qué significa realmente “equipo de abogados de IA”?
En la práctica, hablar de AI lawyers no va solo de perfiles técnicos. Suele ser una combinación de:
- Abogados con fuerte conocimiento de procesos y tecnología.
- Ingenieros o data scientists que entienden el contexto jurídico.
- Product owners que conectan necesidades del área de práctica con capacidades de la IA.
Su función principal no es “jugar con modelos generativos”, sino:
- Detectar tareas repetitivas y automatizables (revisión de contratos estándar, informes recurrentes, Q&A interno…).
- Diseñar workflows donde la IA se integra con el gestor de expedientes y el DMS.
- Medir impacto: tiempo ahorrado, errores reducidos, rapidez de respuesta al cliente.
¿Qué puede hacer un despacho español con esto en 2026?
No hace falta tener 20 personas para copiar el enfoque. Un plan realista sería:
- Nombrar un responsable de IA jurídica (no solo “innovación”): alguien que rinda cuentas al comité de dirección.
- Crear un “equipo núcleo” de 3–5 personas que combine:
- 1 socio o counsel por área clave (mercantil, procesal, laboral…).
- 1 perfil técnico (interno o externo) que entienda IA generativa y automatización.
- 1 persona de operaciones/procesos.
- Fijar 2 o 3 casos de uso prioritarios donde la automatización jurídica tenga retorno rápido, por ejemplo:
- Borradores iniciales de contratos estándar.
- Resúmenes automáticos de resoluciones judiciales para newsletters.
- Preparación de checklists y due diligence documental básica.
La clave es tratar la IA como una línea de trabajo estable, no como un “proyecto piloto” de seis meses que muere en un cajón.
2. White & Case y su asistente Atlas: ¿construir o comprar IA jurídica?
White & Case ha apostado por desarrollar su propio asistente de IA, llamado Atlas. Esto pone sobre la mesa un debate que cada vez vemos más en los comités de dirección: ¿debemos construir nuestra propia plataforma de IA o usar soluciones SaaS existentes?
El Orange Rag refleja algo que también percibo en el mercado: hay una tendencia creciente hacia el “build”, al menos entre los grandes. Pero para la mayoría de los despachos españoles, el mix realista suele ser “comprar + personalizar + conectar”.
Opciones para un despacho español
-
Modelo “comprar” (SaaS de gestión de casos + IA integrada)
- Usar gestores de expedientes en la nube con módulos de IA para redacción, clasificación documental o predicción básica.
- Ventajas: rapidez de implantación, menos inversión inicial, soporte incluido.
- Riesgos: menor control sobre datos y modelos, dependencia del proveedor.
-
Modelo “construir sobre” lo que ya tienes
- Integrar modelos de IA (propios o de tercero) con tu DMS, SharePoint, CRM, gestor de expedientes…
- Ventajas: control sobre el flujo de trabajo, más ajuste al modo de trabajar del despacho.
- Riesgos: necesitas equipo técnico y una gobernanza de datos seria.
-
Modelo “propio” tipo Atlas (solo para muy grandes)
- Plataforma de IA desarrollada ad hoc sobre datos internos del despacho.
- Requiere inversión, equipo y una estrategia de producto clara.
Para la mayoría de firmas españolas, empezar por SaaS y evolucionar hacia integraciones propias es el camino más sensato. El error típico es ir directamente a “construir algo único” sin tener ni procesos definidos ni datos ordenados.
Criterios para elegir un sistema SaaS de gestión de casos con IA
En línea con la “Legal Tech Clinic” que destaca el número de noviembre/diciembre, algunos criterios prácticos:
- Seguridad y cumplimiento: cifrado, ubicación de datos, auditorías, gestión de accesos.
- Capacidades de IA relevantes para tu práctica:
- Redacción de cláusulas y contratos.
- Búsqueda semántica en expedientes.
- Resúmenes automáticos de documentos largos.
- Integración con tus sistemas actuales: correo, gestión de expedientes, facturación.
- Experiencia de usuario: si el abogado lo odia, no lo usará.
- Modelo de precios: por usuario, por asunto, por consumo de tokens de IA… y cómo afecta a la rentabilidad.
Aquí la automatización jurídica no es “tener un chatbot”, sino insertar la IA dentro del flujo de trabajo del expediente.
3. Reestructuración y offshoring: por qué la IA fuerza cambios organizativos
El boletín también llama la atención sobre otro movimiento: Clifford Chance y otras firmas reduciendo roles de business services y reabriendo la puerta al offshoring. No es solo por ahorrar costes; es porque la combinación IA + procesos obliga a rediseñar quién hace qué.
Qué está ocurriendo en los grandes despachos
- Tareas administrativas que antes requerían equipos amplios (formateo de documentos, búsquedas básicas, preparación de cuadros comparativos) empiezan a automatizarse.
- Parte del trabajo que aún necesita intervención humana se traslada a centros de servicios compartidos, muchas veces en otros países.
- Los equipos internos se enfocan más en:
- Diseño de procesos.
- Supervisión de calidad.
- Interacción directa con cliente y gestión de riesgo.
¿Tiene sentido esto para España?
En España, más que hablar de offshoring, tiene sentido hablar de reorganización interna y nearshoring (equipos en otras ciudades con menor coste o colaboración con ALSPs). Lo importante es entender que:
La IA no solo reduce horas; cambia el tipo de trabajo que se hace dentro del despacho.
Acciones prácticas para 2026:
- Mapea tareas por nivel de complejidad:
- Alta (estrategia jurídica, negociación compleja, vista oral).
- Media (adaptación de modelos, informes para cliente, revisiones especializadas).
- Baja (copiar/pegar, búsquedas sencillas, formatear, etiquetar documentos).
- Identifica qué puede asumir la IA y qué no en cada nivel.
- Redefine funciones del personal de apoyo hacia tareas de mayor valor: coordinación de proyectos, gestión de conocimiento, control de calidad de la IA.
Los despachos que sigan organizados como en 2015, con las mismas descripciones de puestos y los mismos circuitos, estarán limitando su capacidad de aprovechar la automatización jurídica.
4. La IA generativa pasa de curiosidad a campo de batalla
El Orange Rag menciona una nueva columna de GenAI en su ranking UK Top 200 y lo resume bastante bien: la IA generativa ha pasado de curiosidad a terreno de competencia directa entre firmas.
En España, el patrón es similar, pero desfasado unos meses: muchas firmas están todavía
- probando herramientas de IA en grupos pequeños,
- redactando políticas internas de uso responsable,
- o negociando con proveedores de software.
La realidad es que en 2026 la diferencia ya no será “quién tiene IA y quién no”, sino:
- Quién ha integrado la IA en sus procesos y la usa todos los días.
- Quién ha medido resultados y ajustado su forma de trabajar.
- Quién ha preparado a su gente para trabajar codo con codo con sistemas inteligentes.
¿Cómo saber si tu despacho está aprovechando bien la IA?
Algunas preguntas incómodas (pero útiles):
- ¿Hay al menos 3 procesos documentados donde la IA se use de forma sistemática?
- ¿Sabes cuántas horas al mes está ahorrando tu equipo gracias a la automatización?
- ¿Has revisado tu política de honorarios para incorporar trabajo apoyado en IA, evitando la trampa de facturar solo por horas manuales?
- ¿Tus clientes corporativos saben cómo usas la IA para mejorar calidad y tiempos, o lo vives como algo “secreto”?
Si la mayoría de respuestas son “no” o “no lo tenemos tan claro”, el problema no es de tecnología, es de estrategia.
5. De las noticias a tu hoja de ruta: qué hacer en 90 días
Todo lo que recoge el boletín de noviembre/diciembre se puede traducir en una hoja de ruta muy concreta para un despacho español que quiera tomarse en serio la automatización jurídica en 2026.
Paso 1: Define tu equipo y tu enfoque (primer mes)
- Nombra un responsable de IA y automatización jurídica.
- Crea un equipo núcleo reducido (3–5 personas) con negocio, operaciones y tecnología.
- Define si tu estrategia inicial será:
- “Comprar SaaS y sacarle el máximo partido”, o
- “Integrar IA con tus sistemas actuales”.
Paso 2: Elige tres casos de uso ganadores (segundo mes)
Escoge tres áreas donde puedas ver resultados rápidos, por ejemplo:
- Revisión y marcado de contratos estándar (NDA, alquiler, mercantil recurrente).
- Búsqueda inteligente y resúmenes en tu repositorio de jurisprudencia y doctrina.
- Plantillas de escritos generadas por IA que luego revisa el abogado.
Documenta el proceso actual (sin IA), define cómo debería ser con IA y qué métricas vas a seguir (tiempo medio por tarea, errores, satisfacción del equipo).
Paso 3: Prueba controlada y extensión (tercer mes)
- Lanza pilotos con un grupo reducido de abogados motivados.
- Acompaña con formación muy práctica: casos reales, no presentaciones teóricas.
- Ajusta flujos de trabajo, políticas internas y, si hace falta, tu modelo de facturación.
- Prepara una comunicación clara para clientes clave sobre cómo la automatización mejora su servicio (y cómo controlas calidad y confidencialidad).
La idea no es “correr para ser el primero”, sino llegar preparado cuando la IA jurídica deje de ser un diferenciador y pase a ser un requisito mínimo del mercado.
Mirando a 2026: la automatización jurídica como ventaja competitiva
El número noviembre/diciembre de Orange Rag deja una idea muy clara: para los grandes despachos internacionales, la IA ya es infraestructura, no un experimento. Equipos de abogados de IA, asistentes propios, reestructuración de servicios de apoyo… todo apunta en la misma dirección.
Para el mercado español, 2026 va a ser el año en que muchos despachos tengan que decidir si se limitan a seguir usando Word y correo mejorados, o si convierten la IA en el núcleo de su estrategia de automatización jurídica.
Si estás leyendo esta serie sobre “IA en el Sector Legal: Automatización Jurídica”, lo razonable es no esperar a que tus clientes te pregunten “qué estáis haciendo con IA”. Es mejor poder responder con hechos: procesos cambiados, herramientas funcionando, equipo formado y resultados medibles.
La pregunta no es si la IA va a transformar tu despacho, sino cómo de preparado quieres estar cuando lo haga.