Clio está pasando de simple gestor de expedientes a plataforma inteligente de trabajo jurídico. Aquí verás qué pueden aprender de ello los despachos españoles.
De gestor de expedientes a “sistema de acción”: la lección de Clio
En 2025 Clio no solo ha comprado vLex por 1.000 millones de dólares. Ha hecho algo más importante: ha dejado claro que su objetivo ya no es ser un programa de gestión de expedientes, sino una plataforma inteligente de trabajo jurídico que automatiza buena parte del día a día del abogado.
Esto importa mucho más de lo que parece para un despacho español. Marca el camino de por dónde va la automatización jurídica a nivel global y qué van a esperar pronto tus clientes: rapidez, previsibilidad y comunicación constante, todo apoyado en inteligencia artificial en el sector legal.
En este artículo, dentro de la serie “IA en el Sector Legal: Automatización Jurídica”, voy a desgranar qué está haciendo Clio (y por qué), qué significa eso de pasar de “sistema de registro” a “sistema de acción” y cómo puedes aplicar esas ideas en tu despacho, tanto si eres un boutique de dos personas como si gestionas un departamento legal de empresa.
1. La visión de Clio: de datos muertos a automatización viva
La clave de la transformación de Clio es simple: los datos del despacho ya no sirven solo para archivar, sirven para actuar.
Durante años, la mayoría de los programas de gestión en España se han centrado en:
- Registrar expedientes
- Controlar plazos y señalamientos
- Facturar horas y minutas
- Guardar documentación
Todo correcto… pero pasivo. La IA permite dar el salto a sistemas que toman la iniciativa:
- Detectan automáticamente tareas repetitivas
- Proponen borradores de escritos y contratos
- Recomiendan próximos pasos en función del tipo de asunto
- Automatizan comunicaciones con el cliente
Clio llama a esto un “intelligent legal work platform”. En román paladino: un software que no espera a que tú hagas clic, sino que te va quitando trabajo de encima.
La diferencia entre un gestor tradicional y una plataforma de trabajo inteligente es la misma que entre un archivador y un asistente jurídico proactivo.
Para un despacho español, esto se traduce en una pregunta muy concreta: ¿quieres seguir introduciendo datos… o quieres que el sistema trabaje contigo?
2. Por qué el software vertical es la pieza clave de la IA jurídica
Foreman y Watson, CPO y CTO de Clio, insisten en algo que muchos pasamos por alto: la IA sola, sin contexto jurídico, sirve de poco.
Aquí entra en juego el concepto de software vertical:
- Está diseñado específicamente para un sector (en este caso, el sector legal)
- Conoce los flujos habituales: consultas, hojas de encargo, escritos, audiencias, recursos
- Entiende las entidades clave: cliente, contrario, juzgado, tipo de procedimiento, fase procesal
Cuando combinas IA con un software que ya “entiende” el trabajo del abogado, pasan cosas interesantes:
- La IA no solo redacta textos; sabe en qué contexto los redacta (demanda, contestación, recurso, informe interno…)
- Puede rellenar automáticamente datos de cliente y procedimiento porque están estructurados en el sistema
- Puede proponer siguientes pasos coherentes (por ejemplo, tras un decreto de archivo, proponer automáticamente un borrador de recurso)
Esta es la razón por la que movimientos como la compra de vLex son tan relevantes: unir gestión del despacho + investigación jurídica bajo el mismo paraguas permite una automatización de extremo a extremo.
¿Qué implica esto para un despacho español?
Si estás valorando herramientas de automatización jurídica, fíjate en tres cosas:
- Especialización legal: ¿está pensada para abogados o es una herramienta genérica con IA pegada?
- Datos estructurados: ¿puede la herramienta entender tus expedientes, fases y documentos de forma ordenada?
- Integración: ¿puede conectar gestión, documentos, emails y —idealmente— bases de datos jurisprudenciales o de legislación?
Cuanto más “vertical” y conectado esté todo, más valor real podrás sacar a la IA.
3. Del chatbot simpático a la IA que ejecuta tareas
Uno de los puntos más interesantes del enfoque de Clio es su rechazo al “chatbot decorativo”. Ellos no quieren que la IA solo responda preguntas: quieren que haga cosas.
En un despacho español, esa diferencia es brutal:
- Chatbot básico: “Resume este contrato”
- IA con capacidad de acción: “Analiza este contrato, detecta cláusulas de riesgo, crea un informe para el cliente y programa una reunión para comentarlo”
Ejemplos concretos de automatización accionable
Estas son algunas tareas que ya se pueden automatizar hoy combinando IA y software de gestión:
-
Onboarding de clientes
- Formularios inteligentes que clasifican el caso automáticamente
- Generación de hoja de encargo personalizada con IA
- Alta del cliente y del asunto en el sistema sin intervención manual
-
Gestión de plazos y tareas
- Lectura automática de resoluciones judiciales
- Identificación del tipo de resolución y cálculo de plazos
- Creación de tareas y recordatorios en la agenda de todo el equipo
-
Borradores de escritos
- Creación de plantillas inteligentes
- Relleno automático con datos del expediente
- Revisión de coherencia con la estrategia previa del caso
-
Comunicación con el cliente
- Emails automáticos de actualización de estado del procedimiento
- Explicaciones en lenguaje llano sobre la fase procesal actual
- Resumen automático tras cada vista o actuación relevante
La idea es clara: si una tarea se hace más de tres veces al mes y sigue un patrón razonablemente estable, probablemente puedas automatizar una parte importante con IA.
4. Entender el “viaje completo” del cliente para automatizar mejor
Clio insiste mucho en otro punto que en España todavía se subestima: no basta con automatizar dentro del expediente, hay que mirar todo el recorrido del cliente.
Ese recorrido suele tener, como mínimo, estas fases:
- Descubrimiento y primer contacto
- Cualificación de la consulta
- Propuesta y contratación
- Ejecución del trabajo jurídico
- Facturación y cobro
- Fidelización y referencias
Si la IA solo entra en la fase 4 (escritos, plazos, etc.), estás dejando fuera muchísima automatización jurídica de alto impacto en negocio.
Dónde empieza a notarse el cambio
- Captación: sistemas de IA que clasifican leads por tipo de asunto, urgencia y probabilidad de éxito
- Cualificación: formularios inteligentes que, con lenguaje natural, recogen los hechos clave y los transforman en un esquema de caso
- Propuesta: generación automática de propuestas y hojas de encargo a partir de plantillas y variables (tipo de cliente, volumen, riesgo)
- Post-cierre: seguimiento automatizado, encuestas de satisfacción, solicitud de reseñas
Lo he visto en varios despachos: cuando se mapea bien todo este recorrido y se aplican automatizaciones con IA en cada tramo, el impacto no es solo “ahorro de tiempo”. Es:
- Menos fugas de clientes en la fase de propuesta
- Mejores tasas de cobro (porque se automatizan recordatorios y planes de pago)
- Más recomendaciones orgánicas gracias a un cierre de caso cuidado
Y, sobre todo, una experiencia de cliente que se siente profesional y cuidada, sin depender de que un socio tenga tiempo para enviar un email.
5. ¿Y los grandes despachos? La oportunidad (y el reto) del “enterprise”
Clio también está mirando a los grandes despachos y departamentos legales corporativos. No es casualidad: la automatización jurídica a gran escala es donde más retorno económico hay.
Para España, el mensaje es doble:
- Los grandes players van a acelerar fuerte en IA jurídica
- Los despachos medianos y pequeños no pueden competir en músculo, pero sí en agilidad
Retos típicos en el mundo “enterprise”
- Sistemas heredados difíciles de integrar
- Políticas de seguridad y compliance muy estrictas
- Procesos internos muy fragmentados entre áreas
Ventaja de los despachos pequeños y medianos
- Pueden cambiar de herramienta mucho más rápido
- Su cultura interna es menos rígida
- La dirección suele estar más cerca del día a día
He visto boutiques que, con tres o cuatro automatizaciones bien pensadas (captación de clientes, generación de escritos base, seguimiento de plazos), compiten de tú a tú en velocidad y experiencia de cliente con firmas mucho mayores.
La clave no es tener cien automatizaciones, sino tener cinco que afecten de verdad al negocio.
6. Cómo aplicar estas ideas en tu despacho en los próximos 90 días
Bajar esto a tierra no es tan complicado. Un esquema muy pragmático podría ser este:
Paso 1: Radiografía de tareas repetitivas
Durante dos semanas, pide al equipo que anote:
- Tareas que repiten cada día
- Tareas que consideran “mecánicas”
- Tareas que retrasan el trabajo verdaderamente jurídico
Agrupa todo eso en 3 bloques: captación, tramitación, post-cierre.
Paso 2: Elige 3 automatizaciones “rápidas”
Busca automatizaciones que cumplan tres criterios:
- Se repiten mucho
- No requieren decisiones jurídicas complejas
- Impactan directamente en tiempo, ingresos o experiencia de cliente
Ejemplos típicos:
- Respuesta inicial a formularios web con petición de datos clave
- Generación automática de hojas de encargo tipo
- Recordatorios de plazos internos y externos
Paso 3: Combina IA + reglas claras
La lección que también se ve en otros actores del sector (como Gavel con su apuesta por reglas + IA) es que la mejor automatización jurídica mezcla lógica de negocio y modelos de lenguaje:
- Reglas para decidir cuándo se hace algo (si X, entonces Y)
- IA para decidir cómo se redacta o cómo se explica algo
Ejemplo sencillo:
- Regla: “si se archiva un procedimiento y no hay recurso previsto, enviar email de cierre en 48 horas”
- IA: redacta ese email adaptando el tono al tipo de cliente y explicando el archivo en lenguaje claro
Paso 4: Mide, corrige, repite
No hay automatización perfecta a la primera. Define métricas mínimas:
- Minutos ahorrados por expediente
- Tiempo medio de respuesta a nuevos contactos
- Porcentaje de tareas rutinarias que ya no hace un abogado
Y ajusta. Aquí es donde, como dice Foreman, “se termina de dibujar el búho”: se pasa del boceto a algo realmente útil.
Cerrar el círculo: la IA jurídica como sistema de acción
Lo que está ocurriendo con Clio es una señal clara para cualquier despacho español: la IA en el sector legal deja de ser una curiosidad para convertirse en la infraestructura invisible de la práctica diaria.
Quien se quede en el nivel del “chat con IA para hacer resúmenes” llegará tarde. El movimiento real está en convertir tu software de gestión en un sistema de acción que automatiza tareas, propone siguientes pasos y cuida al cliente casi sin intervención manual.
Si formas parte de un despacho que quiere modernizarse, el mejor momento no es cuando la competencia te quite clientes, sino ahora, cuando puedes experimentar con calma:
- Empieza por 2–3 automatizaciones muy concretas
- Elige herramientas realmente pensadas para el sector legal
- Diseña tus procesos pensando en todo el viaje del cliente
La pregunta interesante ya no es si la IA sustituirá al abogado, sino qué tipo de abogado quieres ser en un entorno donde la rutina está cada vez más automatizada.