Conveyd acelera la compraventa de vivienda con IA. Qué hay detrás de su modelo y cómo pueden los despachos españoles adaptar este enfoque al derecho inmobiliario.
IA y compraventa de vivienda: la lección de Conveyd
En Reino Unido, el plazo medio para cerrar una compraventa residencial ha pasado de varios meses a apenas 6 semanas gracias a un nuevo modelo de conveyancing apoyado en inteligencia artificial. Y algunas refinanciaciones se resuelven en menos de un día. No es ciencia ficción: es lo que está haciendo Conveyd tras levantar 2,5 millones de libras en una ronda seed.
Esto importa a cualquier despacho español por una razón muy sencilla: lo que hoy ocurre en el mercado británico será la expectativa del cliente español mañana. Quien compre una vivienda en 2026 difícilmente aceptará procesos opacos, lentos y llenos de papeleo manual si ya conoce experiencias mucho más ágiles.
En esta entrega de la serie “IA en el Sector Legal: Automatización Jurídica” vamos a usar el caso Conveyd como excusa para algo más útil que un simple resumen de noticia: entender qué modelo de automatización jurídica hay detrás, por qué encaja tan bien en el derecho inmobiliario y cómo se podría trasladar —con cabeza— al mercado español.
Qué está haciendo realmente Conveyd (más allá del titular)
La propuesta de Conveyd es clara: una plataforma de IA que gestiona alrededor del 50 % del proceso de conveyancing, combinada con un único equipo jurídico regulado que asume la parte estrictamente legal.
La plataforma:
- Onboardea al comprador de vivienda y prepara el expediente hasta su fase de cierre.
- Permite que el cliente suba los datos clave de la operación y guía sobre la documentación adicional necesaria.
- Automatiza tareas administrativas que en un despacho tradicional pueden alargarse semanas.
Entre las funciones automatizadas destacan:
- Verificación de identidad y controles KYC.
- Elaboración de informes hipotecarios estándar.
- Solicitud de búsquedas y certificaciones registrales o municipales.
- Generación de informes de resultados de búsquedas.
- Control de que toda la documentación esencial esté en su sitio.
- Recordatorios y comunicaciones automáticas a terceros (bancos, agentes, otros despachos…).
“Nuestra plataforma de IA puede completar en minutos lo que un conveyancer tradicional dedicaría semanas”, explican sus fundadores.
Los abogados no desaparecen. Al contrario, se concentran en:
- Cuestiones que requieren interpretación jurídica fina.
- Asesoramiento personalizado al cliente.
- Inscripción de títulos ante el registro correspondiente.
- Gestión de los movimientos de fondos.
Es decir, el valor del abogado deja de diluirse en tareas de “oficina técnica” y se concentra donde marca la diferencia.
Por qué este modelo encaja tan bien en derecho inmobiliario
El conveyancing británico se parece, en lo esencial, a nuestra compraventa de inmuebles y procesos de refinanciación: mucho trámite, mucho documento estándar y una alta sensibilidad al tiempo de respuesta.
Hay tres factores que hacen que el uso de IA tenga especial sentido en este terreno:
1. Honorarios en gran medida cerrados
En Reino Unido, la mayoría de estos servicios se cobran a tarifa fija. En España, algo muy similar sucede con:
- Compraventas de vivienda habitual.
- Subrogaciones y novaciones hipotecarias.
- Refinanciaciones estándar.
Cuando el precio es cerrado, cada hora de trabajo administrativo manual erosiona tu margen. Un despacho que automatiza bien puede:
- Tramitar más operaciones con el mismo equipo.
- Mantener precios competitivos sin sacrificar rentabilidad.
- Ofrecer plazos más cortos que la competencia.
2. Proceso repetitivo y documentable
El derecho inmobiliario masivo (no hablamos de grandes operaciones corporativas) es ideal para la automatización jurídica:
- Flujos de trabajo bien definidos.
- Documentación estándar, con variaciones limitadas.
- Requisitos de cumplimiento (prevención de blanqueo, identificación, certificados) claros y reglados.
La IA —sobre todo cuando se combina con automatización clásica— es muy buena en este tipo de escenarios:
- Comprobar si falta un documento concreto.
- Extraer datos clave de escrituras o notas simples.
- Rellenar modelos a partir de información que ya tiene la plataforma.
3. Cliente final muy sensible a la experiencia
Comprar una vivienda es probablemente la operación económica más relevante en la vida de una persona. El cliente necesita:
- Visibilidad del estado del expediente.
- Tiempos de respuesta razonables.
- Lenguaje claro, no jerga jurídica.
Conveyd pone al comprador “al volante” de su expediente: ve qué está hecho, qué falta y qué depende de él. Esto reduce llamadas de seguimiento y da una ventaja competitiva inmediata.
Un despacho español que replique este enfoque —aunque sea a pequeña escala— ya no compite solo en precio, sino en experiencia digital del cliente jurídico.
El modelo NewMod: IA en el centro, abogado donde aporta valor
Conveyd forma parte de una nueva ola de negocios legales a la que se está llamando NewMod. La idea es simple pero contundente: si la IA ya existe, ¿cómo diseñarías hoy un despacho de abogados desde cero?
La respuesta que proponen se basa en tres principios que encajan perfectamente con la automatización jurídica:
1. Tecnología alineada con el modelo de negocio
Muchos despachos siguen atrapados en un modelo de facturación horaria mientras implantan tecnología que, en teoría, reduce horas. Resultado:
- Los socios dudan en automatizar porque ven riesgo en su facturación.
- Los proyectos de IA se quedan en pilotos sin impacto real.
El enfoque NewMod es justo el contrario:
- Modelo de negocio orientado al volumen y a precios claros.
- Tecnología pensada para acelerar y escalar ese modelo, no para parchear el antiguo.
2. Servicio integral, no marketplace
Conveyd insiste en un matiz interesante: no es un marketplace que reparte clientes entre distintos despachos, sino un modelo integrado donde:
- El cliente tiene una sola cara visible.
- La experiencia digital y el soporte legal forman un único servicio.
- El equipo jurídico que interviene está seleccionado y trabaja con acceso exclusivo a la plataforma.
Para España, esto abre una puerta clara:
- Despachos medianos que se alían con legaltechs de IA para crear un producto conjunto, en lugar de limitarse a ser “proveedor” al otro lado de un marketplace.
3. Humanos en el bucle… pero donde tiene sentido
La ambición no es automatizar el 100 % del trabajo, sino automatizar al máximo lo repetitivo y reservar el criterio jurídico para:
- Casos dudosos o de riesgo elevado.
- Explicación y adaptación de la solución estándar a la realidad del cliente.
- Decisiones donde entra en juego la estrategia, no solo el cumplimiento.
En términos prácticos: si hoy tu equipo dedica el 70 % del tiempo a tareas que no necesitan un abogado, tienes un margen enorme para:
- Usar IA para redactar borradores de escritos y contratos.
- Automatizar solicitudes y comunicaciones con terceros.
- Centralizar estados del expediente en un cuadro único que vea todo el equipo.
¿Qué pueden aprender los despachos españoles del caso Conveyd?
Más que fijarse en la cifra de la ronda de financiación, lo interesante es qué pasos concretos puede dar un despacho español en 2025–2026.
Propongo cuatro líneas de acción realistas.
1. Mapear de verdad el proceso de compraventa o refinanciación
Antes de hablar de IA, hace falta un mapa claro del flujo de trabajo:
- Captación y alta de cliente.
- Recogida de datos y documentación.
- Comprobaciones previas (registro, cargas, urbanismo, PLD…).
- Elaboración y revisión de borradores.
- Coordinación con notaría, banco y otras partes.
- Cierre, firma e inscripción.
Una sesión de trabajo de 2–3 horas con el equipo basta para:
- Identificar tareas puramente administrativas.
- Localizar cuellos de botella habituales.
- Detectar pasos donde se repite siempre la misma operación manual.
Ese mapa es el punto de partida para cualquier proyecto serio de automatización del despacho.
2. Priorizar el 30–40 % del trabajo más automatizable
No hace falta intentar copiar el 50 % de automatización de Conveyd desde el día uno. Tiene más sentido empezar por lo que genera más impacto rápido:
- Formularios inteligentes de alta de cliente y recogida de datos.
- Plantillas automatizadas de contratos y anexos, rellenadas a partir de esos datos.
- Flujos de recordatorios automáticos para clientes y terceros.
- Búsqueda y clasificación automática de documentos en el gestor documental.
Muchas herramientas de IA jurídica ya permiten, por ejemplo:
- Extraer automáticamente datos clave de escrituras o notas simples.
- Generar borradores de escritos o correos de forma consistente.
3. Rediseñar la experiencia del cliente, no solo el “back office”
Un error muy común en la transformación digital jurídica es centrarse en el interior del despacho y olvidarse de la experiencia del cliente.
Inspirándose en Conveyd, un despacho español puede:
- Habilitar un portal de cliente donde se vea el estado del expediente y los próximos pasos.
- Traducir los hitos del proceso a un lenguaje comprensible (“esperando tasación”, “pendiente de firma de la entidad financiera”…).
- Usar la IA para resumir en lenguaje llano los puntos clave de cada documento.
Esto no requiere una gran startup detrás; algunas plataformas de gestión de expedientes y herramientas de IA generalistas ya permiten dar estos pasos si se diseñan bien los flujos.
4. Ajustar el modelo de precios
Si sigues facturando todo por horas y no revisas tu forma de cobrar, la automatización va a chocar con tus incentivos internos. Lo natural en derecho inmobiliario masivo es:
- Tarifa fija por operación, con suplementos claros si hay incidencias.
- Packs cerrados para compraventa + hipoteca + modificaciones posteriores.
Cuando el precio está claro desde el principio, la automatización jurídica se convierte en una aliada obvia: cada mejora en eficiencia aumenta tu margen y tu capacidad de asumir más asuntos sin contratar a la misma velocidad.
¿Es esto trasladable tal cual a España?
No, y eso es buena noticia. Significa que hay margen para adaptar y mejorar.
Puntos a tener en cuenta:
- Marco regulatorio distinto: aquí intervienen notarios, registros, bancos y, muchas veces, gestorías de las propias entidades. Cualquier solución tiene que integrarse con esa realidad.
- Nivel de digitalización desigual: mientras el Registro de la Propiedad y la notaría avanzan, muchos actores intermedios siguen trabajando casi en papel.
- Confianza cultural: el cliente español aún valora mucho la relación personal con “su abogado” o “su gestor”. La IA debe presentarse como apoyo a ese profesional, no como sustituto.
Pero el movimiento de fondo es el mismo:
- Automatizar tareas repetitivas.
- Centralizar la información.
- Dar transparencia y velocidad al cliente.
Quien entienda esto en 2025 tendrá una posición privilegiada cuando el mercado exija —no solo valore— servicios jurídicos rápidos, trazables y digitales.
Hacia la automatización jurídica inteligente en España
El caso de Conveyd demuestra que la combinación de IA y expertos jurídicos en un único servicio coherente no es una teoría de consultora, sino un modelo de negocio operativo que ya está levantando millones y ganando cuota en un área tan tradicional como la compraventa de viviendas.
Para los despachos españoles, la pregunta ya no es si la inteligencia artificial entrará en el derecho inmobiliario, sino quién va a controlar la relación con el cliente cuando lo haga: ¿las startups o los propios abogados que decidan adelantarse?
Si tu firma quiere formar parte de esa segunda categoría, el momento para empezar a diseñar tu propio “Conveyd a la española” es ahora: mapear procesos, seleccionar casos de uso de IA, redefinir la experiencia de cliente y ajustar tu política de precios a un modelo verdaderamente eficiente.
La serie “IA en el Sector Legal: Automatización Jurídica” seguirá bajando estas ideas a tierra con ejemplos concretos y propuestas prácticas. Mientras tanto, vale la pena hacerse una última pregunta incómoda: si hoy volvieras a montar tu despacho desde cero, sabiendo que existe la IA, ¿lo diseñarías igual que está ahora?