Harvey, Shared Spaces y lo que significa para tu despacho

IA en el Sector Legal: Automatización JurídicaBy 3L3C

Harvey alcanza una valoración de 8.000 M$ y lanza Shared Spaces. Qué implica para la automatización jurídica y cómo puede reaccionar un despacho español.

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Harvey, Shared Spaces y lo que significa para tu despacho

El dato es claro: Harvey ha levantado 760 millones de dólares en menos de un año y ya está valorada en 8.000 millones. Para una empresa que desarrolla IA jurídica, esto no es solo una ronda más; es una señal muy potente de hacia dónde va el sector legal.

Mientras debatimos en muchos despachos españoles si «probar un piloto de IA en 2026», grandes firmas internacionales como A&O Shearman, Ashurst, Mayer Brown u Orrick ya están estandarizando su trabajo sobre estas herramientas. Y ahora Harvey da un paso más con Shared Spaces, una funcionalidad pensada precisamente para la colaboración abogado–cliente.

En este artículo de la serie “IA en el Sector Legal: Automatización Jurídica” te cuento qué ha pasado con Harvey, qué es Shared Spaces, por qué importa para un despacho en España y, sobre todo, cómo traducir todo esto en decisiones prácticas para tu firma o asesoría jurídica.


1. Qué ha pasado realmente con Harvey y por qué debería importarte

Harvey no es «otra startup de IA». Su ritmo de financiación marca la agenda del legaltech global:

  • Febrero 2025: ronda Serie D de 300 M$ liderada por Sequoia, valoración de 3.000 M$.
  • Junio 2025: Serie E de 300 M$ liderada por Kleiner Perkins y Coatue, valoración de 5.000 M$.
  • Diciembre 2025: nueva ronda de 160 M$ liderada por Andreessen Horowitz, valoración de 8.000 M$.

En menos de doce meses, ha multiplicado por casi 3 su valoración y ya colabora con gigantes como Walmart o ArcelorMittal, además de varias firmas de primer nivel.

La lectura estratégica para el sector legal español

La clave no es si Harvey es mejor que otras soluciones de IA jurídica. La clave es esta:

La IA generativa aplicada al derecho ya no es un experimento; es una apuesta estratégica financiada con miles de millones.

Eso tiene tres consecuencias directas para un despacho español:

  1. Los clientes multinacionales ya trabajan con estas herramientas. Si tu despacho está en su panel, esperarán un nivel de eficiencia similar.
  2. La presión en precios se va a agudizar. Si otros pueden revisar contratos de forma semiautomatizada, justificar honorarios tradicionales será cada vez más difícil.
  3. El talento joven lo da por hecho. Las nuevas generaciones no quieren pasar horas copiando y pegando cláusulas si saben que la tecnología puede hacerlo.

En 2026 no se va a premiar al despacho que tiene IA. Se va a penalizar al que no la tiene integrada en su operativa diaria.


2. Qué es Shared Spaces y por qué es más importante de lo que parece

Harvey ha anunciado a la vez que la ronda una nueva funcionalidad: Shared Spaces. Sobre el papel, puede sonar a «otro espacio colaborativo»… pero la idea va mucho más allá.

Shared Spaces permite que despachos, clientes y equipos mixtos trabajen en un mismo entorno de IA jurídica compartiendo:

  • borradores
  • comentarios
  • tablas de revisión
  • contratos redlineados
  • y, sobre todo, playbooks y flujos de trabajo (workflows) construidos dentro de Harvey.

El matiz relevante es este:

El cliente puede usar los playbooks del despacho sin que el despacho pierda su propiedad intelectual.

De la minuta por horas al modelo basado en conocimiento

Muchos despachos en España hablan de “productizar” su conocimiento, pero se quedan en presentaciones o plantillas de Word. Shared Spaces apunta a un modelo distinto:

  • El despacho configura sus criterios de revisión (por ejemplo, para NDAs, arrendamientos, contratos de suministro, préstamos sindicados…).
  • Esos criterios se traducen en playbooks estructurados dentro de la herramienta de IA.
  • El cliente accede al espacio compartido, lanza revisiones con esos playbooks y el despacho sigue controlando y actualizando la lógica jurídica.

Esto abre varias vías de negocio:

  • Modelos de suscripción a playbooks específicos (por ejemplo, “Suite de contratos mercantiles para scaleups tecnológicas”).
  • Servicios gestionados donde el cliente utiliza la herramienta a diario y el despacho se centra en los casos complejos y en la actualización del criterio.
  • Acuerdos de colaboración con departamentos jurídicos internos que quieren mantener una única forma de trabajar, pero distribuida por países o filiales.

Para muchos despachos medianos, esta es una oportunidad clara: vender especialización empaquetada, no solo horas.


3. Lecciones para un despacho español: cómo aterrizarlo en tu realidad

La buena noticia es que no necesitas ser A&O Shearman para aprender de este movimiento. Hay varias ideas muy aplicables en España, tanto para grandes firmas como para boutiques.

3.1. Empieza por los flujos repetitivos, no por “la gran plataforma”

Winston Weinberg (fundador de Harvey) reconoce que una parte del nuevo capital irá a personalizaciones complejas para grandes clientes: modelos hechos a medida, con mucho I+D y potencia de cómputo. Eso está bien para despachos globales, pero no es el punto de partida ideal para la mayoría de firmas españolas.

Para un despacho de aquí, lo más sensato es:

  1. Identificar 3–5 procesos ultra repetitivos, por ejemplo:
    • revisión de NDAs
    • modificación de cláusulas de responsabilidad
    • primeras revisiones de contratos de arrendamiento
    • informes estándar de due diligence
  2. Definir un playbook muy concreto: criterios de riesgo, posiciones aceptables, posiciones objetivo y banderas rojas.
  3. Configurar ese playbook en la herramienta de IA que uses (no tiene por qué ser Harvey) y medir:
    • tiempo medio de revisión antes/después
    • consistencia de criterios entre abogados
    • si el cliente percibe mayor rapidez y claridad.

Si ese microcaso funciona, escalas. Si no, cambias de flujo. Pero evitas el error típico: un “macroproyecto de IA” que no termina nunca.

3.2. Prepara tu IP interna para poder compartirla (sin perderla)

La idea de Shared Spaces pone en el centro algo que muchos despachos llevan años posponiendo: organizar su conocimiento de forma sistemática.

Para estar listo para un modelo colaborativo abogado–cliente basado en IA, necesitas:

  • Plantillas únicas y gobernadas para los contratos más usados.
  • Criterios de revisión escritos y consensuados, no solo “lo que suele hacer Fulanito”.
  • Versionado y trazabilidad: qué cambio se hizo, por qué y quién lo aprobó.

No es un tema glamuroso, pero es donde se gana de verdad en automatización jurídica. Si tu conocimiento está desperdigado en carpetas de red y correos, ningún sistema de IA te va a salvar.

3.3. Alinea áreas legal, IT y compliance desde el principio

Harvey está entrando en más jurisdicciones y fichando equipos locales. Eso significa algo muy simple: la conversación legaltech ya no es solo técnica, es profundamente regulatoria y de cumplimiento.

En España, cuando hables de IA jurídica para tu despacho, conviene sentar en la mesa desde el principio a:

  • Sistemas/IT, para temas de integración, seguridad y rendimiento.
  • Legal / data privacy, por RGPD, transferencias internacionales, bases legales de tratamiento, etc.
  • Compliance, para cuestiones de gobierno del dato, auditoría y controles internos.

Lo que funciona bien es fijar unas líneas rojas claras (por ejemplo, qué tipos de datos nunca salen del entorno on-premise, quién puede entrenar modelos, cómo se anonimiza la información) y, a partir de ahí, elegir herramientas y flujos.


4. Riesgos y malentendidos habituales sobre IA jurídica

Cada vez que aparece una noticia como la de Harvey, se disparan dos reacciones extremas en los despachos:

  • «La IA nos va a sustituir, hay que frenarla».
  • «La IA lo va a hacer todo, contratemos menos gente».

Las dos son malas lecturas.

4.1. No es sustitución total, es reconfiguración del trabajo

Lo que está ocurriendo en las firmas que ya utilizan IA jurídica de forma seria es más matizado:

  • Tareas juniors repetitivas (copiar/pegar, buscar cláusulas, primeras revisiones) se automatizan en gran parte.
  • El trabajo de supervisión y criterio del asociado/a senior gana peso.
  • La relación con el cliente se mueve hacia más transparencia, más datos y más previsión de costes.

El cliente no quiere una IA en lugar de su abogado. Quiere un abogado que sepa usar la IA para ser más rápido, más claro y más predecible en precio.

4.2. El verdadero riesgo es seguir trabajando como en 2010

Donde sí hay riesgo real es en no adaptarse:

  • Despachos que facturan por horas tareas que ya se pueden automatizar corren el riesgo de quedar fuera de los paneles de grandes clientes.
  • Firmas que no midan el impacto de la IA (en tiempo, calidad y coste) no podrán ajustar modelos de pricing ni demostrar valor.
  • Departamentos jurídicos internos que no modernicen sus procesos verán cómo otras áreas de la empresa marcan la agenda tecnológica por ellos.

Mi postura es clara: la automatización jurídica con IA es una ventaja competitiva temporal. Hoy diferencia. En unos pocos años será simplemente un requisito para competir.


5. Cómo dar el siguiente paso en tu estrategia de automatización jurídica

Después de ver el caso de Harvey y Shared Spaces, lo sensato no es «copiarlo» tal cual, sino usar esas señales para estructurar tu propia hoja de ruta.

5.1. Checklist rápido para tu despacho o asesoría jurídica

  1. Diagnóstico honesto (1–2 semanas):

    • ¿Qué porcentaje de tu trabajo es repetitivo y documentable?
    • ¿Dónde hay más quejas internas por tareas “de picar piedra”?
    • ¿Qué procesos reclaman más los clientes en términos de rapidez o previsión de costes?
  2. Caso de uso piloto (4–8 semanas):

    • Elegir 1–2 procesos claros.
    • Definir playbook de revisión.
    • Implementar con una herramienta de IA jurídica y medir.
  3. Modelo de colaboración con clientes (8–12 semanas):

    • Identificar 2–3 clientes con mayor madurez digital.
    • Proponerles un esquema de trabajo más transparente y automatizado (aunque aún no sea tan sofisticado como Shared Spaces).
    • Testar fórmulas de suscripción o precios cerrados apoyados en IA.
  4. Gobernanza y formación (en paralelo):

    • Política de uso de IA en el despacho.
    • Formación práctica enfocada a casos reales, no a teoría general de IA.

5.2. Cómo conectarlo con esta serie de “IA en el Sector Legal”

En esta serie estamos viendo algo en común en todos los casos: la automatización jurídica efectiva no va de herramientas, va de método. Harvey y Shared Spaces son un ejemplo de hasta dónde se puede llegar cuando combinas:

  • una base de conocimiento estructurada,
  • un modelo de colaboración claro con el cliente,
  • y una inversión decidida en IA generativa.

Tu despacho quizá no necesite (ni pueda) levantar 160 millones. Pero sí puede aprender de esa lógica, empezar pequeño y construir, paso a paso, su propia forma de trabajar con IA.


¿La pregunta ahora no es si la IA jurídica está lista, sino si tu organización está lista para usarla de forma inteligente. El movimiento de Harvey marca la dirección; la decisión de moverte o no depende de ti.

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