Qué enseña Harvey sobre la IA jurídica del futuro

IA en el Sector Legal: Automatización JurídicaBy 3L3C

Harvey muestra hacia dónde va la IA jurídica: menos hype, más workflows. Qué pueden aprender los despachos españoles sobre automatización legal real y rentable.

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La lección de un unicornio legaltech: no va solo de modelos

Un dato para empezar: la tecnología jurídica representa apenas el 3% de un mercado legal global de 1 billón de dólares. Esa es la apuesta detrás de Harvey, la startup de IA jurídica valorada en 8.000 millones, cuyos fundadores se sometieron hace unos días a un AMA en Reddit respondiendo a todo: valoración, competencia y futuro de la inteligencia artificial en el sector legal.

Esto importa a cualquier despacho español por una razón muy sencilla: lo que hoy se está probando en firmas globales marcará cómo trabajarán los abogados en España en los próximos 3‑5 años. Investigación legal automatizada, revisión de contratos, workflows para procesales complejos… No es ciencia ficción, es el día a día de muchos equipos jurídicos internacionales.

En esta entrega de la serie “IA en el Sector Legal: Automatización Jurídica” no vamos a repetir el AMA, sino a extraer lo que realmente interesa a un socio de despacho, a un director de asesoría jurídica o a alguien que está montando un boutique legal: qué modelo de adopción de IA propone Harvey, qué problemas reales resuelve y qué lecciones podemos aplicar hoy en España.


1. La apuesta estratégica: automatizar tareas, no eliminar abogados

La posición de Harvey es clara: la IA jurídica está pensada para automatizar tareas, no para sustituir abogados. Y esto encaja bastante bien con la realidad de los despachos españoles.

El CEO de Harvey lo resumió con una frase muy útil para explicar la IA a clientes o socios escépticos:

“Tenemos que ganarnos esa valoración cada día”.

Traducido al terreno práctico: si la herramienta no reduce tiempo en tareas repetitivas, mejora la calidad del análisis o abre nuevos modelos de servicio, no tiene sentido en el despacho.

Qué significa “automatizar tareas” en un despacho español

Cuando hablamos de automatización jurídica con IA estamos hablando de cosas muy concretas:

  • Borradores de demandas, contestaciones o escritos de trámite a partir de plantillas y hechos del caso.
  • Estrategias de búsqueda jurídica donde el asistente propone consultas, filtra resultados y sugiere líneas argumentales.
  • Lectura y resumen de expedientes o contratos extensos, destacando riesgos y cláusulas críticas.
  • Generación de primeros borradores de informes internos o notas para clientes.

Lo interesante del caso Harvey es que no está intentando ser un “ChatGPT para todo”, sino un asistente muy especializado en flujos de trabajo jurídicos, con integraciones profundas en bases de datos legales y sistemas internos de los despachos.

La lección para España es clara: si en 2026 sigues usando IA solo para “escribir mejor emails”, tu competencia estará usando IA para gestionar asuntos completos con un 30‑40% menos de fricción interna.


2. Verticalizar la IA jurídica: de la teoría a los casos reales

El gran diferencial de Harvey no es el modelo de IA en sí, sino la profundidad vertical en flujos jurídicos específicos. No vende un chatbot, vende workflows.

Los fundadores explicaron que uno de sus motores de adopción ha sido crear funcionalidades extremadamente nicho, como defensas concretas en casos de antitrust farmacéutico. Esto es contraintuitivo: la mayoría de tecnologías legales intentan ser muy generales; Harvey, en cambio, se mete en el barro del caso de uso.

Cómo se traduce esto a un despacho español

Si diriges un despacho en España, este enfoque te da una guía muy práctica para tus propios proyectos de IA:

  1. Empieza por un área o tipo de asunto concreto
    Por ejemplo:

    • Revisión de NDA y contratos marco con proveedores.
    • Procedimientos monitorios o ejecutivos de volumen.
    • Recursos administrativos en sectores regulados (energía, telecom, farmacéutico).
  2. Define el workflow paso a paso

    • ¿Qué documentos entran? (contrato, demanda, expediente administrativo…)
    • ¿Qué hace hoy el abogado junior? (leer, resumir, identificar riesgos, proponer cambios…)
    • ¿Qué entregable espera el socio o el cliente? (resumen, tabla de riesgos, borrador de escrito…)
  3. Decide qué parte puede hacer una IA y cuál siempre revisará un humano
    El propio Harvey insiste en esto: la IA propone, el abogado valida.

  4. Mide el impacto
    Horas invertidas antes y después, tiempos de respuesta al cliente, capacidad de asumir más asuntos con el mismo equipo.

La conclusión que se ve entre líneas en el AMA es clara: los despachos que ganan con la IA no son los que compran más licencias, sino los que diseñan mejores workflows.


3. Investigación legal y drafting: por qué la integración de datos es clave

Harvey se hizo fuerte cuando se integró con una gran base de datos de investigación jurídica. Lo que han construido alrededor de esa integración es muy revelador de hacia dónde va la investigación legal automatizada.

Su enfoque no consiste solo en “preguntar a la base de datos”, sino en dejar que la IA dirija la estrategia de búsqueda:

  • Proponer las primeras consultas.
  • Leer los primeros resultados y decidir qué profundizar.
  • Ajustar las búsquedas en función de la teoría del caso.
  • Devolver no solo referencias, sino argumentos estructurados con citas.

Qué puede hacer hoy un despacho español con esto en mente

Aunque aquí no tengamos exactamente las mismas integraciones, el patrón es replicable:

  • Usar IA para diseñar la estrategia de investigación, no solo para resumir artículos o sentencias.
  • Configurar plantillas donde el asistente genere:
    • esquema de cuestiones jurídicas relevantes;
    • lista de normas y jurisprudencia esperada;
    • hipótesis argumentales a favor y en contra.
  • Integrar, aunque sea de forma manual al principio, las búsquedas en bases de datos españolas con asistentes de IA que ayudan a ordenar la información y a redactar mejor.

Lo relevante de Harvey aquí es la idea de “datos + redacción” como binomio inseparable. Una IA jurídica útil no es la que te responde bonito, sino la que apoya sus respuestas en fuentes trazables y bien citadas.


4. Gobernanza, seguridad y engagement: los temas que preocupan a los socios

Los fundadores de Harvey dedicaron buena parte del AMA a hablar de tres cosas que a veces se ignoran en los discursos de IA, pero que son decisivas para un socio de despacho en España: seguridad, gobierno interno y adopción real.

Seguridad y gobierno: más allá del NDA

Harvey destaca por ofrecer funciones muy pensadas para firmas grandes:

  • Paredes éticas (ethical walls) entre equipos o clientes para evitar conflictos de interés.
  • Gestión de accesos por asunto, práctica y rol.
  • Espacios compartidos y controlados con clientes.

Para un despacho español, esto no es un lujo, es un requisito. Cualquier proyecto serio de automatización jurídica con IA debería incluir:

  • Política clara de qué datos se pueden enviar o no a la herramienta.
  • Segmentación por clientes, materias y equipos.
  • Reglas de retención y borrado de datos.

Si la solución que estás evaluando no te permite diseñar este tipo de control, el problema no es técnico, es de riesgo reputacional.

Engagement: cómo conseguir que los abogados la usen de verdad

En el AMA se habló de tasas de uso muy altas en algunos clientes: 80–90% de usuarios activos mensuales, con un crecimiento del 81% en la relación usuarios diarios/mensuales desde 2023.

Ese nivel de uso no se consigue con formaciones genéricas. Se consigue con tres decisiones que puedes copiar mañana mismo:

  1. Formación con asuntos reales del despacho
    Nada de “casos de ejemplo”. Se usan escritos, contratos o expedientes actuales. El abogado ve, en directo, cómo la IA trabaja sobre su propia materia.

  2. Apoyarse en “power users” internos
    Identificar 5–10 abogados por área que adoptan rápido la herramienta, documentan trucos, crean prompts internos y se convierten en referenciadores.

  3. Integración con las herramientas del día a día
    Cuanto más cerca esté la IA del lugar de trabajo habitual (gestor documental, DMS, correo, gestor de expedientes), más fácil será la adopción.

Si tu piloto de IA jurídica se limita a “aquí tienes un acceso web, úsalo cuando quieras”, la tasa de abandono será alta. Harvey, al menos en su discurso, está construyendo una plataforma extensible donde innovación y abogados crean sus propios flujos.


5. Honorarios, productividad y el elefante en la sala

Una de las preguntas más interesantes del AMA fue directa: si la IA hace a los abogados más productivos, ¿por qué no bajan los honorarios de los asuntos?

La respuesta fue honesta: el precio de un asunto no es la suma de horas, sino el valor de un resultado. Reducir horas no implica automáticamente bajar precio; implica tener más margen para:

  • ofrecer presupuestos cerrados con más seguridad;
  • asumir más volumen con el mismo equipo;
  • mejorar la rentabilidad de los asuntos de precio fijo.

En España, este debate está empezando a aparecer, sobre todo en:

  • firmas que trabajan mucho con clientes corporativos sofisticados, acostumbrados a ALSP y paneles de despachos;
  • boutiques que usan la eficiencia como argumento comercial frente a grandes firmas.

La IA jurídica bien utilizada permite replantear el modelo económico, por ejemplo:

  • Pasar determinadas tareas de facturación por horas a tarifas planas o paquetes.
  • Ofrecer productos recurrentes (monitorización normativa, revisión periódica de contratos estándar) basados en workflows de IA.
  • Convertir tareas que antes eran marginales (p. ej. informes breves) en servicios rentables gracias a la automatización.

Aquí Harvey lo dice claro: su objetivo es que ganen las dos partes: despacho y cliente. Ese debería ser también el criterio para evaluar cualquier proyecto de IA en un bufete español: si solo gana el proveedor de tecnología, algo está mal diseñado.


6. Qué pueden hacer hoy los despachos españoles con todo esto

La historia de Harvey no es un manual cerrado, pero sí deja un mapa bastante útil para quien quiera pasar de la teoría a la práctica en automatización jurídica.

Pasos accionables para los próximos 6 meses

  1. Elegir un área piloto con impacto medible

    • Procesal de volumen, contratación estándar o compliance suelen ser buenas candidatas.
  2. Diseñar 1–2 workflows muy concretos

    • “De contrato recibido por email a informe de riesgos en 30 minutos”.
    • “De auto judicial a borrador de recurso en 1 hora”.
  3. Seleccionar la herramienta de IA pensando en datos y gobierno

    • ¿Permite conectar con tu gestor documental o base de conocimiento interna?
    • ¿Tiene controles de acceso, espacios por cliente y registro de actividad?
  4. Crear un equipo mixto legal + tecnología
    Igual que Harvey incluye un 20% de abogados en su plantilla, tu proyecto interno necesita:

    • 2–3 abogados de la práctica piloto;
    • 1 perfil de IT o innovación;
    • alguien que mida y presente resultados.
  5. Comunicar el objetivo de negocio, no solo el experimento

    • “Queremos reducir en un 40% el tiempo medio de primera revisión”.
    • “Queremos responder un 30% más rápido a consultas internas del negocio”.

La experiencia de players como Harvey demuestra que la IA en el sector legal deja de ser marketing cuando se mete en el flujo real del asunto y se mide con métricas de negocio.


Mirando a 2026: menos misterio, más workflows

Harvey empezó siendo una compañía bastante hermética y ahora se ve obligada a explicar más en público su producto, su visión y hasta sus cifras de uso. Esto es buena señal para el mercado: la IA jurídica está saliendo de la fase de hype y entrando en la fase de rendición de cuentas.

Para los despachos españoles, 2025 y 2026 van a ser los años de la verdad: o la automatización jurídica con IA se integra en el día a día de la práctica, o quedará como otra moda tecnológica.

La moraleja del AMA es sencilla:

  • La batalla no se gana solo con “mejor modelo”, sino con mejores workflows, mejor integración y mejor gobierno del dato.
  • Los despachos que entiendan esto antes serán los que consigan hacer más rentable su trabajo y, al mismo tiempo, ofrecer más previsibilidad y valor a sus clientes.

La pregunta ya no es si la IA va a transformar el sector legal, sino qué papel quieres que juegue tu despacho en esa transformación.