Errores de ChatGPT según la RAE: evita costosos fallos

Cómo la IA Está Transformando el Comercio Electrónico y Social en ColombiaBy 3L3C

Errores de ChatGPT según la RAE pueden bajar la conversión. Aprende un marco práctico para usar IA en e-commerce colombiano sin fallos de lenguaje.

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Errores de ChatGPT según la RAE: evita costosos fallos

Un mensaje con una tilde mal puesta rara vez tumba una empresa. Pero una cadena de textos “casi correctos” sí puede erosionar la confianza: descripciones de producto con giros extraños, respuestas de servicio al cliente que suenan robóticas, o anuncios que confunden “por qué” con “porque”. En comercio electrónico y social commerce, donde el usuario decide en segundos, esos detalles pesan.

En Colombia, muchas marcas ya usan IA para redactar fichas de producto, copies para redes, guiones de WhatsApp y respuestas automáticas. Y ahí está el problema: cuando ChatGPT escribe mal y nosotros le creemos, el error se multiplica a escala. La RAE no “califica” a la IA, pero sí ofrece un marco claro: normas ortográficas, criterios de estilo y usos recomendados del español que sirven como checklist de calidad.

Esta entrada hace parte de la serie “Cómo la IA Está Transformando el Comercio Electrónico y Social en Colombia”. Mi postura es simple: la IA es útil, pero no es corrector de estilo ni asesor lingüístico. Si la usas para vender, necesitas un método para detectar y corregir fallos antes de publicar.

Por qué los errores de ChatGPT importan en e-commerce colombiano

Porque el lenguaje también convierte. En una tienda online, el texto cumple el papel de vendedor: explica, persuade, reduce fricción y resuelve dudas. Un error puede parecer “menor”, pero afecta tres cosas críticas: credibilidad, claridad y consistencia.

Primero, credibilidad. En categorías como salud, belleza, tecnología o infantil, un cliente interpreta errores como descuido (o peor: engaño). Segundo, claridad: una coma puede cambiar el sentido de un plazo, una restricción o una promoción. Tercero, consistencia: si tu marca habla de “envío gratis” en una pieza y de “envío sin costo” en otra, la gente pregunta más, el bot se enreda y el costo de atención sube.

En temporada alta —y diciembre en Colombia es el mejor ejemplo— esto se amplifica: más tráfico, más preguntas, más publicaciones, más automatización. El volumen hace que un error pequeño se vuelva operativo.

El riesgo real: escalar errores “plausibles”

ChatGPT suele fallar de una manera peligrosa: produce texto creíble aunque esté mal. A diferencia de un error evidente (“Holaaa, compramee”), aquí hablamos de:

  • Concordancias sutiles (“las envío” en vez de “los envíos”).
  • Usos ambiguos de pronombres (“este”, “esta”, “eso” sin referente claro).
  • Tildes diacríticas y preguntas indirectas mal resueltas.
  • Reformulaciones que cambian el significado legal o comercial.

Frase para llevarse: la IA no “se equivoca feo”; se equivoca convincente.

Los errores más comunes que la RAE ayuda a detectar (y cómo se ven en marketing)

La RAE es útil porque convierte el “me suena raro” en una regla verificable. No necesitas ser filólogo; necesitas un estándar.

1) Tildes diacríticas y pares conflictivos (tu/tú, solo/sólo)

La IA puede alternar formas correctas e incorrectas dentro del mismo flujo. Ejemplos típicos en copies:

  • Tu pedido está listo” (correcto) vs. “ pedido está listo” (incorrecto).
  • “Envío solo hoy” (correcto sin tilde en el uso general actual) pero a veces aparece “sólo” sin necesidad, o peor, se omite donde hay ambigüedad.

Aplicación en e-commerce: en mensajes de WhatsApp, donde el usuario lee rápido, una tilde fuera de lugar se percibe como falta de profesionalismo.

2) Por qué / porque / por que / porqué

Este es un clásico. Y en atención al cliente se ve todos los días.

  • “Te explico por qué no pasó el pago” (interrogativo/explicativo).
  • “No pasó el pago porque tu banco lo rechazó” (causa).
  • “No sé por qué canal lo enviaste” (interrogativo indirecto).

Aplicación en social commerce: en respuestas rápidas, un “porque” mal usado hace que la marca parezca improvisada.

3) Comas que cambian el sentido (y el riesgo comercial)

La coma no es decoración: cambia la promesa.

  • “Envío gratis, en compras mayores a $150.000” (claro).
  • “Envío gratis en compras, mayores a $150.000” (se entiende raro; puede interpretarse como dos condiciones).

Aplicación: textos de pauta (Meta/Google) y banners. Si el usuario siente trampa, abandona.

4) Concordancia y género: el error invisible

ChatGPT puede mezclar singular/plural o masculino/femenino cuando reescribe rápido:

  • “Estas audífonos”
  • “La envío”
  • “Los información”

Aplicación: fichas de producto generadas en lote. Si cargas 500 SKUs y 10% salen con discordancias, el sitio se percibe “barato”, incluso si no lo es.

5) Falsos amigos del “español neutro” y el español de Colombia

La IA tiende a un registro genérico. No es “malo”, pero puede sonar ajeno:

  • “Computadora” vs. “computador” (en Colombia es común “computador”).
  • “Ordenador” suena más peninsular.
  • “Vale” o “coger” pueden generar choques culturales.

Aplicación: en marcas colombianas, un exceso de neutralidad baja cercanía. El usuario no siempre lo explica, pero lo siente.

Un marco práctico: “RAE + marca + contexto” para contenido con IA

La forma de usar estándares lingüísticos no es corregir a mano todo; es diseñar un proceso. Te propongo este marco de tres capas, fácil de implementar en equipos de marketing y e-commerce.

Capa 1: RAE como control de calidad (lo no negociable)

Aquí entra ortografía, acentuación, puntuación básica, concordancias y uso correcto de interrogativos.

Checklist rápido antes de publicar:

  1. Revisar tildes diacríticas (tú/tu, más/mas, él/el).
  2. Revisar “por qué / porque”.
  3. Verificar concordancia sujeto-verbo y género.
  4. Revisar comas en promociones y condiciones.

Regla operativa: si el texto va a pauta o a una ficha de producto, debe pasar por este filtro.

Capa 2: Guía de estilo de marca (lo que te diferencia)

La IA necesita límites. Define y documenta:

  • Tono: cercano, técnico, juvenil, premium.
  • Vocabulario local: “computador”, “domicilio”, “envío”, “contraentrega” (si aplica).
  • Formatos: uso de mayúsculas, emojis (si los usas), signos de exclamación.
  • Palabras prohibidas (por compliance o reputación).

He visto que funciona guardar 15–20 ejemplos “perfectos” (copies ganadores, respuestas del bot, descripciones top) y usarlos como referencia para entrenar prompts y evaluar salidas.

Capa 3: Contexto comercial y legal (lo que te protege)

La IA puede inventar garantías, plazos o compatibilidades. En e-commerce esto es delicado.

Control mínimo:

  • Plazos de entrega: ¿coinciden con operación real (ciudad, transportadora, festivos)?
  • Políticas: cambios, devoluciones, retracto.
  • Atributos técnicos: tallas, materiales, compatibilidades.

Frase útil para equipos: “Si esto termina en un reclamo, ¿podemos sostenerlo?”

Casos típicos en Colombia: dónde se cuelan los errores (y cómo cerrarlos)

Los errores aparecen donde hay volumen y prisa. Estos son tres escenarios que veo constantemente en social commerce.

1) Respuestas automáticas en WhatsApp: rapidez sin control

Un bot o agente asistido por IA puede responder con cortesía… y aun así sonar raro o incorrecto.

Solución práctica:

  • Crea una biblioteca de respuestas aprobadas (20–40) para preguntas frecuentes.
  • Deja a la IA solo la personalización: nombre, pedido, ciudad, estado.
  • Añade un paso de “revisión rápida” para casos sensibles (pagos, devoluciones, salud).

2) Descripciones masivas de producto: consistencia primero

Si generas descripciones en lote, el objetivo no es poesía: es claridad y uniformidad.

Solución práctica:

  • Plantillas por categoría: moda, tecnología, hogar.
  • Campos obligatorios: materiales, medidas, compatibilidad, cuidados.
  • Validación automática: detectar mayúsculas raras, dobles espacios, unidades inconsistentes (cm vs. cms).

3) Pauta y creatividades: el texto corto no perdona

En anuncios, cada palabra cuenta y el usuario desconfía rápido.

Solución práctica:

  • Lista de verificación de 60 segundos: tildes, comas, precio, condición.
  • A/B test de claridad: una versión “bonita” vs. una versión “directa”. Muchas veces gana la directa.

“People also ask”: dudas reales sobre IA y corrección en español

¿ChatGPT sigue la RAE automáticamente?

No. Puede producir texto acorde a la norma muchas veces, pero no garantiza cumplimiento. Necesita prompts claros y revisión humana cuando hay impacto comercial.

¿Basta con pasar el texto por un corrector?

Ayuda, pero no resuelve todo. Un corrector detecta tildes y algunas concordancias, pero no valida sentido, tono ni promesas comerciales.

¿Cómo pido a la IA que escriba mejor para Colombia?

Dale contexto operativo: público objetivo (Colombia), registro (cercano/profesional), palabras preferidas y ejemplos. Y pídele que entregue dos versiones: una formal y otra conversacional, para escoger.

Lo que haría desde mañana: un protocolo sencillo para tu equipo

Si tu marca usa IA para contenido, necesitas un protocolo de publicación. No burocrático; rápido.

  1. Prompt estándar por canal (ficha de producto, Instagram, WhatsApp).
  2. Filtro RAE: tildes, “por qué”, comas en condiciones, concordancia.
  3. Filtro de marca: vocabulario colombiano, tono, consistencia.
  4. Filtro comercial: precios, plazos, políticas, garantías.
  5. Muestreo: revisa manualmente un porcentaje fijo (por ejemplo, 10%) si generas contenido masivo.

Una línea para alinear equipos: publicar rápido está bien; publicar mal sale caro.

Una última idea para tu estrategia de IA en comercio electrónico

Los errores de ChatGPT —los que la RAE ayuda a identificar— no son un motivo para frenar la automatización. Son una señal de madurez: si vas a escalar contenido, también debes escalar control de calidad.

En esta serie sobre cómo la IA está transformando el comercio electrónico y social en Colombia, mi recomendación es priorizar lo siguiente: automatiza lo repetible, pero estandariza el español de tu marca. Cuando tu texto es claro, correcto y local, vendes más y atiendes menos reclamos.

¿Tu equipo ya tiene una guía breve para revisar textos generados por IA antes de publicarlos, o siguen confiando en el “se ve bien”?