Cerro Bayo inicia perforación en 2026. Te explico cómo la IA optimiza targets, reduce riesgos y mejora planificación de perforación minera en Chile.

IA en perforación minera: lecciones del proyecto Cerro Bayo
La perforación no empieza cuando llega la sonda. Empieza meses antes, cuando un equipo decide dónde perforar, cuánto perforar y qué riesgos está dispuesto a asumir. En Santa Cruz (Argentina), el proyecto aurífero y argentífero Cerro Bayo entra a 2026 con una señal clara: ya con permisos ambientales aprobados (03/2025) y con geofísica IP en marcha, su siguiente hito es un programa inicial de 1.500 metros de perforación.
Este tipo de noticia, aunque ocurra al otro lado de la cordillera, importa mucho para Chile. Porque en minería, las preguntas se repiten: ¿cómo reducir metros “ciegos”? ¿Cómo priorizar targets con evidencia dispersa? ¿Cómo planificar campañas con menos sobresaltos, mejor trazabilidad y más seguridad? Y ahí es donde la conversación se pone interesante para esta serie: cómo la IA está transformando el sector minero y energético en Chile, empezando por lo más básico y caro de la exploración: perforar.
Qué nos dice Cerro Bayo sobre el “nuevo estándar” de exploración
La respuesta corta: la exploración moderna ya no compite por quién perfora más, sino por quién perfora mejor. Cerro Bayo combina varios elementos típicos de un proyecto que quiere llegar a perforación con respaldo técnico:
- Permisos de perforación con un EIA aprobado que autoriza 21 plataformas.
- Trabajo previo de mapeo, muestreo, magnetometría y definición de corredores estructurales.
- Geofísica IP (polo-dipolo y gradiente) para refinar 9 zonas de alta prioridad.
Este “stack” de datos (geoquímica + geología + magnetometría + IP) es exactamente el escenario donde la IA aporta valor real. No porque “automatice” la geología, sino porque ordena la incertidumbre: integra capas, detecta patrones y ayuda a convertir hipótesis en decisiones operables.
En Chile, donde la presión por eficiencia, sustentabilidad y licencia social es alta, ese enfoque deja una lección: si el dato está, pero no está integrado, el riesgo sigue siendo alto.
IA para decidir dónde perforar (y por qué eso ahorra millones)
La respuesta directa: la IA ayuda a priorizar targets con mejor probabilidad de éxito al combinar señales débiles provenientes de múltiples fuentes.
En exploración epitermal (como el caso descrito para Cerro Bayo, con vetas de baja sulfuración), muchas veces el desafío no es “falta de datos”, sino datos incompletos y ruidosos. La IP puede sugerir zonas resistivas/silicificadas; la magnetometría define estructuras; la geoquímica señala anomalías; el mapeo identifica alteración. El problema: cada capa por sí sola no decide.
Modelos que hoy sí funcionan en exploración
En implementaciones reales, las compañías están usando:
- Modelos de prospectividad (machine learning supervisado y no supervisado): integran capas geocientíficas para generar un mapa de probabilidad y ranking de targets.
- Clustering geológico: agrupa patrones de alteración/geoquímica para separar “señal de mineralización” de “ruido de fondo”.
- Fusión de datos geofísicos: combina magnetometría e IP para inferir geometrías probables (por ejemplo, continuidad estructural).
Esto no reemplaza a un geólogo senior. Lo que hace es evitar discusiones eternas cuando hay 9 objetivos “buenos” y presupuesto para 3.
Una frase que uso en terreno: la IA no te dice la verdad; te dice dónde la verdad es más barata de verificar.
Qué cambia en la práctica
- Menos pozos mal ubicados por sesgos humanos (“me tinca este target”).
- Mejor justificación técnica ante directorios e inversionistas.
- Mayor trazabilidad: queda registro de por qué se priorizó un objetivo.
IA para optimizar el programa de perforación: metros, tiempos y seguridad
La respuesta corta: una vez que decides dónde perforar, la IA sirve para decidir cómo perforar con menos tiempo muerto y menos incidentes.
Cerro Bayo plantea un programa inicial de 1.500 m. En campañas de ese tamaño, la diferencia entre ejecutar “según plan” y ejecutar “a punta de contingencias” suele estar en:
- Logística de movilización y abastecimiento.
- Disponibilidad mecánica.
- Condiciones operacionales (clima, acceso, estabilidad de plataforma).
- Gestión de QA/QC de muestras y cadena de custodia.
Casos de uso de IA y analítica avanzada que aplican directo
- Predicción de fallas en equipos (mantenimiento predictivo): con sensores y registros históricos se anticipan paradas, se planifican repuestos y se reduce el downtime.
- Optimización de parámetros de perforación: modelos que recomiendan ajustes de
WOB,RPM, caudal y densidad de lodo para mejorar tasa de penetración sin disparar desviación o desgaste. - Planificación dinámica: si un pozo se atrasa, la IA puede recalcular rutas, ventanas de operación, turnos y secuencias para minimizar efecto dominó.
En Chile, esto pega fuerte en faenas con restricciones de agua, energía y accesos. El aporte no es solo costo: es menos exposición de personas a tareas de riesgo y mejor cumplimiento de plazos.
De la geofísica IP a un “gemelo digital” del subsuelo
La respuesta directa: el siguiente paso natural a campañas como la de Cerro Bayo es construir un gemelo digital que se actualiza con cada línea IP, cada muestra y cada metro perforado.
La nota menciona que la IP actual busca refinar geometrías resistivas/silicificadas con mejor resolución antes de perforar. Eso es exactamente el flujo correcto: mejor resolución → mejor target → menos desperdicio de metros.
Cómo se ve un gemelo digital bien implementado
- Un repositorio único (geología, geoquímica, geofísica, topografía, permisos).
- Modelos 3D actualizados automáticamente con nuevos datos.
- Versionado: “modelo v1” (antes de IP), “modelo v2” (post IP), “modelo v3” (post pozo 1).
- Escenarios: “si perforo aquí, ¿qué hipótesis estoy probando?”
En exploración, el valor del gemelo digital no está en que sea bonito. Está en que permite:
- Comparar hipótesis y reducir discusiones subjetivas.
- Definir criterios de éxito/falla por pozo.
- Aprender rápido: cada pozo alimenta el modelo siguiente.
IA y cumplimiento ambiental: menos fricción, más evidencia
La respuesta corta: la IA también mejora el cumplimiento porque ordena documentación, evidencia y monitoreo.
Cerro Bayo cuenta con EIA aprobado (03/2025) y autorización de 21 plataformas. Ese punto es clave: la exploración ya no se gestiona solo por geología; se gestiona por permisos, trazabilidad y relación con el territorio.
En Chile, donde los procesos ambientales y comunitarios requieren evidencia robusta, la IA se aplica a:
- Gestión documental (permiso a permiso): clasificación, extracción de obligaciones, alertas de cumplimiento.
- Monitoreo ambiental: analítica de series de tiempo (polvo, ruido, agua), detección de anomalías y reportabilidad.
- Reportes auditables: menos “planillas sueltas”, más trazabilidad de datos.
Una postura clara: muchas empresas se meten en IA por “innovación”. El mejor motivo es más simple: porque reduce riesgo reputacional y operativo.
Checklist práctico: cómo aterrizar IA en exploración (sin morir en el intento)
La respuesta directa: empieza pequeño, mide impacto y escala donde duela más (metros y tiempo).
Si lideras exploración, planeamiento o innovación en minería (en Chile o con operaciones regionales), este checklist ayuda:
- Define el objetivo operacional: “subir hit rate”, “reducir metros improductivos”, “bajar downtime”, “mejorar QA/QC”.
- Ordena el dato antes del modelo: catálogo de capas, calidad, formatos, responsables.
- Elige un caso de uso con ROI medible en 90 días:
- ranking de targets,
- predicción de fallas,
- control de desviación,
- automatización de reportes.
- Establece métricas duras:
- % de pozos que intersectan la zona objetivo,
- m/día por equipo,
- horas de detención no planificadas,
- tiempo de cierre de informes.
- Gobernanza: quién valida, quién aprueba cambios, cómo se versiona el modelo.
Preguntas que suelen aparecer (y respuestas sin humo)
¿La IA reemplaza al geólogo de exploración?
No. Lo obliga a trabajar mejor: menos intuición aislada y más hipótesis trazables.
¿Sirve con pocos datos?
Sirve si tu objetivo es modesto: por ejemplo, ordenar y limpiar datos o hacer ranking con reglas y modelos simples. Con pocos datos, prometer magia es mala idea.
¿Dónde se ve el valor primero?
En dos lugares: priorización de targets (menos perforación improductiva) y disponibilidad de equipos (menos detenciones).
Próximo paso para Chile: perforar con menos incertidumbre
La noticia de Cerro Bayo es un recordatorio útil para el lado chileno del negocio: 2026 viene con más presión por productividad y más escrutinio por impacto. En ese escenario, la IA no es un “extra” bonito; es una forma concreta de reducir riesgo antes de gastar en metros.
Si esta serie trata sobre cómo la IA está transformando el sector minero y energético en Chile, yo lo pondría así: la ventaja competitiva ya no está solo en tener buenos proyectos, sino en tomar mejores decisiones con el dato que ya tienes.
¿Tu organización está lista para llegar a la próxima campaña con un modelo de priorización y un plan de perforación que aprenda pozo a pozo, o todavía decide targets como si fuera 2010?